A pesar de que Halloween es una fiesta que en España no tiene tradición, poco a poco se va arraigando más (para que vamos a negarlo), todavía queda la costumbre (mayoritariamente dentro de la tradición católica), de durante el uno de noviembre (día de todos los santos) realizar una visita donde yacen los seres queridos que ya han fallecido, dejándoles flores en las tumbas y rezando por ellos.
Por mi parte, quiero dedicar este post a todos, todos, todos los que han perdido para siempre a un familiar o amigo, ya sea por enfermedad o por accidente de cualquier tipo, pero en especial a los que fallecieron en accidente de aviación, como fue el caso del que era mi novio, (pareja o como le queráis llamar), que con tan sólo 35 años de edad perdió la vida y un futuro prometedores por delante.







