Aprovechando que hoy se celebra mi 47 cumpleaños (es uno de los días más felices por estar con mi hija, mis padres y amigos, pero a veces, algo melancólico por no poder celebrarlo con mis seres queridos, que ya están en el cielo), hablaré sobre la felicidad. El tema puede parecer algo reiterativo, pero me gusta hablar de ello.
La búsqueda de la felicidad constituye el elemento esencial del quehacer humano. En todo el mundo, las personas aspiran a vivir una vida feliz y plena, libre de temores y necesidades y en armonía con la naturaleza.
Miles de ensayos y libros hablan sobre la felicidad, sobre cuál es su camino y cómo conseguirla. Muchos de ellos intentan responder las preguntas que nos hemos realizado alguna vez: ¿El dinero trae la felicidad? ¿Qué es lo que me haría ser todavía más feliz? ¿La felicidad es hereditaria? ¿La felicidad está en los genes o es hereditaria? ¿Soy responsable de mi felicidad o bien es el entorno el que me induce a ello? ¿La suerte y la felicidad están unidas?





