Hoy en día las herramientas para una dieta ligera ya no consisten en Contar las calorías.

Hace unos años sí que era un tema importante. Pero ahora prima más la calidad que la cantidad de calorías. Es mejor aprender a seguir una dieta balanceada toda la vida, que ir haciendo locuras con la comida durante temporadas. Unos meses (o semanas) comiendo poco y otras, comiendo mucho. (Es lo que suele pasar cuando no se tiene el control de la situación.

Por eso, suelo animar a mis clientes a seguir unas sesiones de aprendizaje sobre cuales son sus necesidades diarias de nutrientes, sus gustos en comida, y a partir de ahí, estructurar una dieta personal ligera y única para cada persona.

Todos sabemos que diez bombones de chocolate tienen muchas más calorías que un kiwi por ejemplo, por lo que elegir una fruta para merendar o como postre sería una prueba de cómo evitar alimentos altamente calóricos, sin mucho esfuerzo.

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Si se cometen errores al contar las calorías, o teniendo que estar todo el día controlando su ingesta, se puede llegar a una gran ansiedad y frustración (aunque esperemos que no sea el caso). Por ejemplo, en el momento en el que comemos una ensalada verde, pensando que su aporte es mínimo, pero no. La salsa, el queso,  el atún, o hasta un exceso de aceite u olivas puede hacer que sea una bomba en peso calórico.. ¿Por qué?  Porque no se tienen en cuenta los detalles sutiles escondidos tras una “simple ensalada”.

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Como he dicho antes, es increíble lo rápido que los pequeños detalles en comida pueden sumar, y sin embargo muchas personas dejan de contar los «extras» como condimentos, aderezos para ensaladas y salsas.

Por ejemplo, en el caso de «una simple ensalada» para el almuerzo, si queremos perder peso, debemos tener en cuenta los aderezos que le vamos a añadir. No es lo mismo poner una o dos cucharadas de aceite de oliva, que dejar que el aceite corra alegremente por todo el plato.

Como tampoco es lo mismo, añadirle solo verdura, zanahoria, tomate, apio, rábanos, cebolla y similares, a en su lugar, añadirle tropezones de pan frito, bacon, atún en aceite, olivas, frutos secos, queso curado, fruta seca, mayonesa, salsa de aliño preparada vete a saber cómo….

No quiero decir con ello que no se le pueda añadir cuatro olivas (pero cuatro unidades, no cuatro docenas), o unos 20 gramos de tropezones en frutos secos o pan, (pero no 100 gramos de cada), y así sucesivamente. Comer de todo pero poquito es una de las claves para no engordar (y/o adelgazar).

Lo mismo ocurre con las salsas para carnes, pasta, arroces, o hasta con la mermelada o mantequillas en el desayuno. Hay que vigilar que los acompañamientos de los platos sean ligeros. Siempre será mejor un poco de verdura, que patatas fritas. O pan para untar las salsas. Y así podríamos seguir…

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Otro gran detalle a añadir es el de las bebidas. La única que no tiene calorías es el agua. No valen las bebidas «sin azúcares añadidos», ya que muchas veces suelen llevar fructosa. Un endulzante rico en calorías, y no muy recomendable en grandes cantidades.

No entiendo porque tanta gente se olvida de tener en cuenta las bebidas cuando quieren perder peso.  Creo que es bueno tener en cuenta este detalle: las calorías en las bebidas pueden sumar rápidamente.

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La mayoría de la gente sabe que los refrescos azucarados están cargados de calorías, pero son menos conscientes de las calorías de la cerveza, vino, bebidas isotónicas, batidos, tés azucarados, bebidas de y a base de café, limonada,  jugos de frutas y hasta bebidas vegetales.

Luego están las bebidas más  «modernas» como las bebidas de kombucha o agua de coco, agua de arce, etc … la lista sigue y sigue. No todas ellas tienen la misma composición, y en algunas, pueden haber camufladas (o no) azúcares sea del tipo que sean.

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¿Y vosotros? ¿Os paráis alguna vez a contar (aunque sea por encima) las calorías que estáis consumiendo a diario? ¿Estáis o queréis poneros a dieta?