La verbena (o fiesta) de San Juan, es una de las noches en la que la alegría, la fiesta, la música, el entorno, el baile y el desenfreno con el alcohol ocurren a menudo. ¿Quién de vosotros no ha bebido alguna vez unas copas de más esa noche?
Mi pretensión no es invitaros a beber descontroladamente, sino todo lo contrario, a que bebáis con moderación y responsablemente… (Por si acaso)
Sea como fuere, como consecuencia de una noche en la que se ha bebido «demasiado», el día después suele traer el “regalito” de un dolor de cabeza, malestar general u otras consecuencias típicas de la “resaca”. (Por si acaso, leed este post mañana, jejeje).
Para hacer más llevadera estas circunstancias (a veces, hasta pueden ser muy desagradable) ahí van algunas recomendaciones que espero que os sean de utilidad:







