¿Cuántos de vosotros ha dejado de fumar antes o durante, o tenéis pensado abandonar el hábito después el verano?
Enhorabuena a todos los que lo hayáis conseguido y doble enhorabuena si además ho habéis ganado peso. Varios de vosotros me habéis pedido consejo para perder los kilitos acumulados durante el proceso de deshabituación del tabaco.
Muchas veces se asocia dejar de fumar y ganar peso. Aunque os aseguro que no siempre es así. Dejar de fumar no engorda. Lo que engorda entre otras cosas, es comer más para aliviar la ansiedad del “no cigarrillo”. Caramelos, bombones, atracones a la nevera, o comer un poquito más porque la comida sabe mejor (o porque se tiene más hambre), son algunos de las respuestas que suelo encontrar cuando pregunto sobre el aumento de peso durante el proceso para dejar de fumar.
Si a eso le añadimos los kilos extra que hayamos podido coger durante las vacaciones (ya se sabe: los helados, las caipiriñas, horchatas, paellas, tapas y demás delicias gastronómicas que hayáis podido degustar en algún viaje), tendremos una razón de peso para ponernos manos a la obra, y perder los kilos acumulados y ponerse en forma. ¿Cómo?


