Hasta hace unos pocos años, los expertos afirmaban que las grasas engordaban, por lo que aconsejaban eliminarlas casi completamente de las dietas para adelgazar.
Los tiempos han cambiado y las afirmaciones de los expertos también. Las grasas no engordan. Es más, son necesarias para el óptimo funcionamiento de nuestro organismo, y tomadas con moderación pueden ayudar a adelgazar. Pero no todas son buenas para nuestro organismo:
Las grasas saturadas deben ser evitadas ya que elevan el colesterol en la sangre y suelen causar problemas circulatorios entre otros. Estas grasas son las que “engordan”. (lo pongo entre comillas, ya que ningún alimento o grasa por sí mismo engorda).
Dentro de este grupo, estarían las de origen animal (carnes, yogures o leches enteras, queso, etc..), aunque existen también productos vegetales ricos en ellas (el aceite de palma y el aceite de coco, por ejemplo).
Las “grasas buenas” son las insaturadas. Estas son las que contribuyen para el desarrollo y funcionamiento del cuerpo, ayudan a tener una piel saludable, balancean las hormonas y nos ayudan a regenerar tejidos. También son las que ayudan a bajar o regular el colesterol en la sangre, (siempre que se utilizan en lugar de las grasas saturadas).
Existen dos tipos de grasas insaturadas:








