Mucho ha llovido desde que en 1971, dos amigos americanos abrieran el primer Hard Rock Café en Londres. Nada hubiese tenido de especial, si no hubiera sido porque uno de sus clientes habituales del local, Eric Clapton, pidió a los propietarios que le reservasen una mesa exclusiva para él.
Para “marcar” ese rincón singular, no se les ocurrió nada mejor que colgar en la pared una guitarra que el propio Clapton les regaló (una Fender roja, para ser más precisos).
Nadie más volvió a pensar en ello, hasta que una semana más tarde, llegó otra guitarra (una Gibson Les Paul, por cierto), y con ella, una nota de Pete Townshend de The Who que decía: «La mía es tan buena como su amor, Pete«. Así empezó la leyenda del Hard Rock Café.


