El cuidado de la salud ósea (huesos) es similar al de la piel y de los dientes. Se necesita invertir en ella durante los primeros años de vida, esta etapa de la vida es clave. Casi como una pensión, ninguna persona joven se siente muy entusiasmada en ahorrar para el futuro, pero cuando llegue el momento estará contenta de haberlo hecho.
Con nuestros huesos ocurre lo mismo. Los años más importantes para fortalecerlos son hasta mediados de los 20. Ya que luego, alrededor de los 35 años, se produce una pérdida gradual de la densidad mineral ósea debido a los procesos naturales de envejecimiento.
Sin embargo, incorporar hábitos saludables, como tener una dieta sana y equilibrada que incluya calcio y la ingesta suficiente de vitamina D, puede ayudarnos a mantener la masa ósea adecuada durante la edad adulta.
Se debe tener presente que nuestros huesos se forman a partir de dos ingredientes: sales de fosfato de calcio para la dureza (65%) y matriz de colágeno para la flexibilidad (35%). Además, se requieren nutrientes adicionales tales como magnesio, fósforo, boro, cobre, manganeso, zinc, vitamina C, D, K, B6 y ácido fólico (B9) para construir un esqueleto fuerte.
Por lo tanto, ¿cómo podemos mejorar la salud ósea durante la infancia? el Servicio Nacional de Saludo del Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés) recomienda estos cuatro puntos:









