Ha comenzado la primavera y con ella renace la vida en la naturaleza. El cuerpo humano también “despierta a la vida” tras el largo letargo del invierno. Después del frío invernal, el organismo debe prepararse para afrontar el calor del verano. Nuestro organismo necesita depurarse para poder regenerarse.

El hígado, nuestro principal órgano de depuración, elimina muchas toxinas y tensiones guardadas durante el invierno, y debido a eso, rebrotan las alergias, problemas de piel y vías respiratorias. Es la glándula más grande (y la más trabajadora) que tenemos, ya que el hígado tiene encomendadas más de quinientas tareas de las cuales, al menos veintidós son vitales para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

Por tanto su cuidado es esencial para el mantenimiento de nuestra salud. Cuando el hígado está cargado por exceso de trabajo (mala alimentación, alcohol, sustancias tóxicas, etc…) todo el organismo se resiente.

Un hígado sano nos da vitalidad, pero un hígado intoxicado nos aporta cansancio, mal descanso nocturno, trastornos de piel, vista y audición, respiratorios y alergias entre otros problemas.

Un hígado inflamado (muy Yin) o muy contraído (muy Yang) crea irritabilidad, frustración y rabia.

Para tener el hígado en condiciones debemos evitar comer en exceso, aunque sean alimentos de buena calidad. Las harinas, grasas, fritos, azúcares, el exceso de proteína animal, la ingestión excesiva de fármacos o complementos, causan un agotamiento hepático.

Cenar tarde, impide que el hígado descanse y se regenere de noche.

La vida sedentaria, el estrés, la tensión, los conflictos familiares o laborales también afectan la función hepática.

Para mejorar el funcionamiento hepático es conveniente hacer algo de ejercicio físico y seguir durante una temporada, una dieta ligera y equilibrada que os ayude a mantener vuestro hígado saludable.

En esta dieta orientativa deben incluirse los siguientes alimentos:

Frutas ricas en vitaminas C (cítricos, fresas, piña, kiwi, …).

Verduras crudas ricas en betacaroteno o vitamina A. (Zanahoria, tomate, pimientos rojos, calabaza, etc..)

Ensaladas que contengan verduras crudas ricas en vitamina A: rábanos, apio, perejil,  cebolla cruda, escarola, lechuga, aguacate.

Aceite de oliva virgen, siempre crudo, aliñado en ensaladas y verduras, ya que es un verdadero remedio terapéutico para el hígado.

Hidratos de carbono complejos procedentes de cereales integrales (trigo, avena, arroz, pan) para que el hígado pueda aumentar su reserva de azúcares.

Pescado blanco a la plancha o al vapor.

Carne de pollo a la plancha, asada sin grasa o al vapor.

Algas (en especial wakame y espirulina) por su riqueza en vitamina B12.

Frutos secos crudos (nueces, almendras, avellanas) con moderación.

Semillas de lino ( o en aceite)

Pescado graso salvaje (con moderación).

Levadura de cerveza.

Infusiones de diente de león y/o cola de caballo.

Alimentos que deben evitarse (y/o tomar con moderación):

Huevos (nunca fritos) y salsas o postres que los contengan (mahonesas, natillas, flan…).

Lácteos (preferible que sean naturales y bajos en grasa).

Café, cacao y otras bebidas excitantes.

Frutos secos fritos, tostados o salados (almendras, avellanas, pistachos).

Pescado graso (de piscifactoria).

Mantequilla.

Fruta poco madura o verde.

Dulces y alimentos azucarados (evitando la bollería industrial).

Vinagre de módena.

Alimentos que no deben tomarse:

Bebidas alcohólicas y gaseosas.

Cocidos grasos y muy condimentados.

Charcutería y embutidos en general.

Churros, buñuelos, croissants, donuts y bollería frita e industrial.

Fritos y salsas grasas.

Especias fuertes, especialmente pimienta, clavo, mostaza.

¿Y vosotros? ¿Soléis adaptar vuestra dieta al nuevo cambio de estación? Estaré encantada de leer vuestros comentarios en mi blog
Besos desde mi blog!!!