Supongo que como yo, muchas madres no entenderéis por qué los piojos todavía dan la lata. Si lavamos a diario el cabello de nuestros hijos, teóricamente, los piojos no deberían asomarse ni en broma por la cabellera de los más pequeños de la casa.
Pues no. Cada año por estas fechas (y en otoño, cuando comienza el colegio) los niños suelen llegar al hogar con una «notita» del colegio diciendo que se ha detectado un foco de piojos en la escuela, por lo que se ruega que “vigilen” las cabezas de los niños. ¿Quéeee? Cielo, qué horror…. Un año más!!!
Es desesperante. La única parte positiva es que a partir de cierta edad, los piojos dejan de ser atractivos para los niños. El problema de los piojos desapareció en casa, por si solo cuando mi hija cumplió los trece años y pasó a la ESO o Educación Secundaria. ¿Será que los piojos se decantan por la Educación Infantil y Primaria?
Bromas a parte… Muchas madres y padres saben, desafortunadamente, cómo son los piojos y qué significa tenerlos en las cabezas de sus retoños en casa. Champús, lendreras, lociones, remedios caseros pero los piojos persisten y cada año vuelven de nuevo a reproducirse para desesperación de padres, niños y personal de los colegios.
Los piojos acompañan al ser humano desde tiempos inmemorables. Se sabe que en la corte de Luis XIV, donde se bañaban por prescripción médica, estos simpáticos bichitos, campaban a sus anchas, muy especialmente dentro de las frondosas pelucas en las cabezas de los aristócratas. ¿Es posible acabar con los piojos? La respuesta es sí, se puede.
Leer más