Hoy he añadido a mi cesta de la compra una bandejita de frambuesas.

Tenían tan buen color, y me gustan tanto, que no he podido resistir la tentación. Son de la variedad Glen-Lyon y provienen de Huelva.

Normalmente suelo comer las frambuesas solas, en ensalada de frutas o macedonia, en batido, mezcladas con yogur y muesli, o combinadas con queso, en tarta o en montaditos. También se puede preparar con ellas deliciosas mermeladas, tartas, sorbetes o helados. Pueden formar parte de un desayuno, merienda o postre muy nutritivo (y poco calórico).

Las frambuesas, según la variedad, maduran de forma escalonada durante los meses de verano y entrado el otoño, por lo que las podemos degustar durante los meses de julio, agosto, septiembre y octubre, aunque casi siempre se pueden encontrar en el mercado.

Es una fruta que aporta una cantidad destacable de fibra, que mejora el tránsito intestinal.

Constituye una buena fuente de vitamina C, ácido cítrico y ácido elágico, flavonoides y folatos, minerales como el potasio, el magnesio y el trazas de calcio. La frambuesa tiene solamente 39 calorias por 100 gramos, por lo que está muy recomendada en las dietas de adelgazamiento.

Las frambuesas tienen propiedades benéficas para:

– Refuerza el sistema inmunológico, formación de anticuerpos, Favorece la formación de glóbulos rojos y blancos.

– Producción y generación del impulso nervioso y muscular
– Problemas de transito intestinal, estreñimiento
– Desinfectante
– Hipertensión
– Antinflamatorio
– Gota
– Aperitivo
– Resistencia a las infecciones
– Piel, vista, dientes, huesos, uñas, cabello, colágeno
– Problemas cardiovasculares y degenerativos
– Anticancerígeno
– Estrés

¿Os apetece «frambuesear» conmigo?

Besos desde mi blog!!!