Para celebrar la llegada del verano, hoy quiero hablaros sobre el pepino.

El pepino es una hortaliza muy refrescante que está asociada a la estación veraniega, a las ensaladas, a los gazpachos y a las cremas frías, entre otros.

La temporada tradicional del pepino empieza en junio y acaba en septiembre, aunque es fácil encontrarlo en el mercado durante todo el año.  

El pepino es bajo en calorías y muy rico en agua y fibra (excelente en dietas para adelgazar). Contiene vitamina C, provitamina A y vitamina E y en proporciones  menores, vitaminas del grupo B ( B1, B2, B3 y folatos). 

Contiene pocos minerales, entre los cuales destaca el potasio y en menor proporción  fósforo, magnesio y silicio.

Durante mucho tiempo se ha considerado un alimento difícil de digerir, aunque está demostrado que si se sabe preparar no tiene porque causar ningún problema.

El pepino debe comerse completamente pelado (sin cáscara), al natural, sin vinagre, (ya que es lo que lo hace indigesto), y como aliño, se le puede añadir aceite de oliva, limón o yogurt y algo de sal o mejor casi nada.

Un «truco de la abuela» es tomar una ensalada de pepino con zumo de limón y aceite de oliva como aperitivo o antes de las comidas, por sus propiedades benéficas contra los dolores de estómago y las dispepsias.

Algunas otras propiedades destacables del pepino son:

Es alcalinizante. Reduce el PH ácido en sangre, por lo que es beneficioso cuando es necesario neutralizar la excesiva acidez, como en la diabetes, gota, obesidad, artritis, etc.

Es laxante. Por su contenido en fibra.

Tiene propiedades diuréticas.

Es antioxidante. Por su aporte en fitoquímicos tales como fitosteroles y terpenos.

Es muy refrescante (también por su contenido en agua). Ayuda a  bajar la temperatura corporal en estados febriles.

En cuanto a su uso externo es muy usado como:

Mascarillas para la piel. (Ideal para pieles grasas ya que hidrata y refresca la piel sin aportar nada de grasa a la misma).

Para aliviar los ojos cansados e inflamados.

En quemaduras y picaduras de insectos para refrescar la zona afectada.

Una mascarilla excelente para suavizar la piel, eliminar las manchas y contra las arrugas es la siguiente:

 

Se pone en una cacerola medio litro de aceite de oliva y un pepino grande pelado y cortado a rodajitas finas.

Se calienta al fuego sin que llegue a hervir. Se deja enfriar el resultado y cuando esté frío se pasa por un colador chino.

Ya estará preparada la mascarilla para ser usada. Se aplica en la piel máximo 10 minutos.

Espero que esta información os sea de utilidad. 

Besos desde mi blog!!!!