La dieta flexitariana ganó gran popularidad en Estados Unidos gracias al libro “The Flexitarian Diet: The Mostly Vegetarian Way to Lose Weight, Be Healthier, Prevent Disease, and Add Years to Your Life“, de Dawn Jackson Blatner, y cada vez más está ganando adeptos en todo el mundo, incluyendo España.
Este método alimenticio está basado principalmente en el consumo de vegetales, frutas, cereales integrales, lácteos, legumbres, semillas y productos de soja (como alternativa a la carne), pero sin renunciar totalmente a ella ni al pescado, para así conseguir adelgazar de una manera sana, gradualmente y sin grandes sacrificios. (Si os apetece, en otro post ya os hablaré con más detalle de esta dieta para adelgazar).
Pero no solamente pueden seguir una dieta flexitariana las personas que quieren perder peso. Este tipo de alimentación es rico en fibra, hidratos de carbono complejos (o buenos), antioxidantes, vitaminas y minerales, a la vez que es bajo en colesterol y grasas saturadas, convirtiéndolo en una interesante opción para las personas que quieren desintoxicar su organismo y ganar en salud. (Pero sin hacer trampas, claro!!)
La primera publicación en la que se hablaba del término “flexitariano” está fechado en 1992, pero no es hasta en el año 2003 en que la American Dialect Society declaró que el término “flexitariano” era útil para definir a a un vegetariano que ocasionalmente come carne o pescado. (La palabra flexitariano (del inglés flexitarian) procede de la unión de los términos flexible + vegetariano).
¿Vegetariano es sinónimo de flexitariano? Ya os adelanto que no, pero….. ¿Es un semivegetariano? Pues, tampoco. ¿Entonces? ¿Qué es lo que marca la diferencia de un flexitariano?



