Una vez más, con la llegada de otoño, nuestra dieta se vuelve más energética debido a las bondades de la estación. (O de los alimentos típicos de la época). En este post aprovecharemos para repasar los alimentos alcalinos en la dieta, para así preparar al organismo para la llegada de los fríos más invernales.
La dieta con una base de alimentos alcalinizantes ayuda a desintoxicar el organismo de sustancias dañinas o tóxicas, ayuda a para perder peso y ganar energía, siendo también beneficiosa para las personas que sufran problemas digestivos, (como acidez o hernia de hiato), y contribuye a mejorar la salud en general. He hablado en diversas ocasiones sobre la dieta alcalina y sus beneficios para la salud. Más que dieta alcalina, podríamos hablar de una alimentación rica en alimentos alcalinos.
Podríamos decir que la dieta alcalina se compone de aproximadamente de un 80% de alimentos alcalinos y un 20% de alimentos ácidos.
¿Y cómo podemos medir la alcalinidad o acidez de los alimentos? El grado de alcalinidad y de acidez se mide a través de una escala de pH (potencial de hidrógeno), mediante una escala del cero 0 (ácido extremo) hasta 14 (alcalino extremo), siendo el 7 el valor base o neutro.
Los valores pH entre 0 y 6.9 están considerados ácidos y los valores que van de 7 a 14 son propios de una base alcalina. En medicina oriental (y en la dieta Macrobiótica también), lo ácido se clasifica como Yin y lo alcalino como Yang, siendo deseable la tendencia al equilibrio entre los extremos.
La clave de la dieta alcalina consiste en aumentar la cantidad de alimentos o productos alcalinos y reducir el consumo de los alimentos o productos ácidos.
¿Y cómo se consigue eso? Principalmente, reduciendo al máximo o mejor todavía, eliminando los alimentos procesados, las proteínas animales, el azúcar y la cafeína, para suprimir “toxinas ácidas” que conllevan esos alimentos y productos, a cambio de sumar minerales alcalinos como el sodio, potasio, magnesio y calcio.
La lista de los alimentos que más acidifican el cuerpo y favorecen la aparición de muchas enfermedades y por consiguiente deben evitarse, son los siguientes:
ALIMENTOS ÁCIDOS A EVITAR:
Es una valiosa herencia cultural, que a partir de la simplicidad y la variedad ha dado lugar a una combinación equilibrada y completa de los alimentos, basada en productos frescos, locales y de temporada en la medida de lo posible.
Pero comenzando por el principio: esta dieta se basa en las propiedades benéficas obtenidas del consumo del aceite de oliva crudo (que reduce el nivel de colesterol en sangre), fruta y verdura fresca, (ricos en vitaminas y fibra)
Con la edad, los tejidos (sobre todo en el rostro y mentón) tienden a relajarse, produciéndose unos antiestéticos pliegues que delatan el paso del tiempo. Para ello, es conveniente seguir una dieta variada y saludable, rica en “colores variados” es decir: frutas y verduras (a poder ser de temporada), legumbres, cereales integrales, semillas, frutos secos y aliñada con aceite de oliva de primera prensada en frío (como podéis intuir hablo de la dieta mediterránea), rica en nutrientes que contribuyan a aportar los ingredientes necesarios para que la piel pueda fabricar las fibras que le dan sostén: Colágeno, elastina y ácido hialurónico.
Los alimentos a incluir para que el cuerpo fabrique estas sustancias por sí mismas a través de la dieta diaria deben ser; Vitamina A o beta caroteno: Zanahoria, tomate, huevos, calabaza, boniatos, y alguna fruta. Vitamina C: naranja, pomelos y cítricos, kiwi, coliflor, frutos rojos. Vitamina B6: Germen de trigo, cereales integrales, verduras, carne, soja, legumbres. Proteínas Vegetales (soja y derivados, legumbres, sésamo) y animales (pollo, pescado, carne, huevos y lácteos).
El colágeno es una proteína natural que más abundantemente encontramos en el cuerpo humano. Como proteína estructural, es el componente fundamental del sistema de sostén del organismo: los huesos, cartílagos, tendones, membranas basales, piel, cornea y algunos órganos del cuerpo. Por eso, la importancia biológica del colágeno es muy significativa. Pero eso no es todo:
Si habéis respondido afirmativamente, quizá vuestro problema es debido a la acidez estomacal, un trastorno que sufre una de diez personas por lo menos una vez al mes. No se trata de un problema grave, pero sí que es muy molesto (lo sé porque yo misma lo he sufrido varias veces).
en el útero de la madre), o bien en las personas que sufren hernia de hiato o cuando hay reflujo gastroesofágico.


Haciendo un poco de historia, los nativos de Méjico en el siglo XVI ya recogían algas del cercano lago Texcoco, las maceraban y hacían con ellas pastelitos que sabían a queso. En las crónicas que recoge Bernal Díaz del Castillo sobre la conquista española de Méjico, ya hace referencia a este maravilloso manjar.


Si hace unos años nadie las conocía, la cosa ha cambiado. Las semillas de chia se han convertido en unas aliadas de la cocina moderna y healthy. Tanto por su poder aglutinante y espesante (¿Habéis probado los puddings con chia o los pasteles y/o panes con esta semilla?) como por sus excelentes propiedades nutritivas, antioxidantes y depurativas, haciendo de ellas un complemento alimenticio súper completo.
Su alto contenido en fibra (33,6%), permite aumentar el volumen del bolo fecal que transita por el tubo digestivo, lo que se debe principalmente a su capacidad para absorber agua. En consecuencia, las heces se vuelven más voluminosas y suaves, debido a la mayor hidratación.