Sí o sí, se debe proteger la piel con una crema, gel o leche facial y corporal con una base de protección adecuada (mínimo con un factor de protección SPF 30 UVA/UVB), renovando esta protección a menudo, ya que aunque parezca que el sol en primavera no pueda llegar a dañar la piel; nada más lejos de la realidad: este sol también puede quemar vuestra piel. (Os lo cuento por experiencia propia).
Al no ser tan intenso como los rayos de verano, muchas veces nos exponemos durante más rato en las horas fuertes de sol, exponiéndonos a sufrir sus efectos nocivos sin darnos cuenta de ello.
El Sol puede ser nuestro amigo, porque tomar el sol en pequeñas dosis adecuadas es una fuente de beneficios para la salud al desencadenar un proceso que termina en la fabricación de vitamina D.


