Mucho se ha hablado sobre el café, y en cierto sentido se podría decir que existen algunos mitos diversos que no son del todo ciertos, y que sin embargo se toman como reales cuando, en realidad, puede llegar a ser absolutamente todo lo contrario. El café tomado a dosis moderadas puede ser benéfico para la salud.
Cuando hablamos de café nos referimos a la infusión de los granos o semillas de la planta de café (Coffea Arabica, Cafeto) muy extendida a América Central y regiones adyacentes, aunque su origen remoto parece ser que procede de Arabia y Abisinia, ya que en el Siglo XIII, los árabes fueron los que utilizaban las semillas o granos molidos de café tostados o torrefactos en sus infusiones. Existen diversas leyendas interpretando su origen y su uso como brebajes, pero no voy a extenderme sobre ello….
El principio activo de estas semillas o granos es la cafeína, que se encuentra en una proporción de 1,50%: este compuesto químico orgánico tiene aplicaciones varias ya que no solo se utiliza para preparar infusiones de café después de las comidas, sino que también se utiliza en las bebidas refrescantes.


