Justo ahora que comienza la Semana Santa, casi seguro que muchos de vosotros disfrutaréis de los postres típicos de la fecha: torrijas y pestiños en Madrid y Castilla, roscas y hornazos en Andalucía, flores de sartén en Extremadura, monas en Levante o huevos de chocolate y monas en Cataluña. Qué rico, ¿no?
Algunos de estos postres contienen canela. Aprovechando la ocasión en este post voy a hablar sobre ella.
La Canela es originaria de Sri Lanka, la antigua Ceilán. Los países productores de Canela hoy en día son: Indonesia, China, la India, Java, Madagascar, Las Islas Seychelles e Islas Mauricio, Birmania, Malasia, Brasil, Antillas, Guayana, aunque seamos honestos, el mayor productor mundial es Sri Lanka.
La Canela pertenece a la familia de las Lauráceas. Su sabor es dulce, amaderado y picante. Su nombre proviene de la palabra italiana “cannelle” que significa cañitos.
Se la conoce como la especia del amor, ya que sirve de puente entre los sabores agrio (ácido) y dulce, entre el amor y el desamor, por lo que se la considera una especia con propiedades afrodisíacas.
La canela tiene propiedades medicinales antisépticas, carminativas, digestivas (dispepsia, meteorismo y gases), y para reducir la fiebre.
