¿Te has sentido con esta sensación últimamente? ¿Crees que pueden ser gases? Según un estudio realizado dentro del programa Nutrición y Salud (NUSA), una de cada tres personas sufren de ello.

 Aerofagia, gases, meteorismo o flatulencias  son un tema del que muchas veces no nos gusta hablar, por vergüenza o por considerarlo un tema escatológico, pero la realidad está ahí. Los gases intestinales no son en sí mismos una enfermedad, sólo son un signo de que algo no anda bien y suelen
estar relacionados con la alimentación y un estilo de vida no adecuado para nuestro organismo.

 Los gases intestinales se suelen producir por fermentaciones intestinales debidas al estreñimiento, dietas caóticas o desordenadas, comer demasiado rápido, estrés, nerviosismo, dietas con exceso de fibra, leche y sus derivados en personas que no toleran la lactosa, problemas pancreáticos, algunas medicaciones, colon o intestino irritable, enfermedad de Crohn, candidiasis (hongos), falta de flora intestinal o de enzimas digestivos.

La acumulación excesiva de los gases intestinales también puede producir dolores abdominales (cólicos). Es como una pelota que empuja por dentro adonde puede, pudiendo ocasionar a veces problemas de lumbares, dolores en la zona genital, cefaleas, sensación de ahogo o angustia ocasionados por los gases o el malestar.

 La interpretación emocional (con base no científica) de los gases intestinales o flatulencias puede estar debida a pensamientos e ideas no digeridas o sentimientos reprimidos que el cuerpo trata de
exteriorizar de alguna manera.

Una alimentación adecuada siguiendo unos horarios fijos y no comer ni tragar la comida demasiado rápido son algunas de las claves para evitar la acumulación de gases en el estómago y en el intestino.

 Respecto a la dieta, se pueden ir descartando alimentos. Por ejemplo, durante unos días se pueden eliminar todos los lácteos de la dieta y observar que ocurre. Si los gases intestinales desaparecen, es que no se metaboliza bien la lactosa. Si no se nota mejoría, se debe continuar eliminando otro grupo de alimentos como el trigo, la cebada y el centeno. De esa manera se puede  ver si se digiere bien el gluten.  

En caso negativo, se puede eliminar el azúcar blanco y los alimentos que lo contengan y valorar
los resultados.

Otros desencadenantes que pueden producir gases abdominales son:

Los hidratos de carbono refinados, (azúcar blanco, dulces, bollería, etc.).

Algunos vegetales, (coles de Bruselas, coles, brócoli, cebolla, etc.).

Legumbres (lentejas, alubias, garbanzos).

Las comidas preparadas, condimentos y picantes.

 Bebidas y refrescos con gas.

Tomar alcohol, café o bebidas con cafeína.

Mascar chicle o tomar caramelos con edulcorantes como el manitol o el sorbitol.

Por el contrario es preferible incluir en la dieta diaria:

Hidratos de carbono complejos (cereales integrales, arroz, etc..).

Verdura de hoja verde, fruta fresca,  carnes blancas, pescado.

Beber gran cantidad de agua.

Masticar lentamente los alimentos para evitar tragar demasiado aire.

Algunas plantas beneficiosas (fitoterapia) para los gases intestinales y flatulencias son el  hinojo, el comino y el anís estrellado (muy utilizado para los cólicos del lactante).

La manzanilla, la melisa, la tila y la pasiflora  pueden ser útiles cuando los gases intestinales están producidos por nerviosismo. La Menta y el Boldo pueden ayudar cuando las digestiones son demasiado lentas.

 El carbón vegetal de uso dietético o medicinal también puede ser beneficioso en casos puntuales pero, como ya he dicho antes, algunas enfermedades del estómago o intestino pueden desencadenar un exceso de gases intestinales, por lo que es necesario visitar a un médico para que diagnostique el caso y tratamiento a seguir.

Besos desde mi blog!!!