¿No os pasa que durante el invierno la piel se os reseca mucho?

Esto se debe a que el frío reseca la piel, por lo que hay que tener igual o más cuidado que en verano.

Siguiendo una serie de precauciones podemos evitar que la piel se reseque demasiado en invierno:

Utilizad jabones con un alto poder de hidratación, tales como los indicados para pieles atópicas y secas. A poder ser que sean de PH neutro, o jabones sin jabón (ya hablaré de ellos) o bien utilizad aceites de ducha o aceites limpiadores faciales (también hablaré de ello en otro post).

Evitad ducharos con agua demasiado caliente, ya que ésta puede contribuir al debilitamiento de la piel. Optad por el agua tibia.

En el comercio existe una gran variedad de cremas y lociones que, con nombres tales como humectantes, hidratantes, suavizantes, emolientes, lubricantes, protectoras, flexibilizantes, etc., se comercializan y aplican indistintamente.

Sin embargo, para sacar mayor provecho, es necesario conocer algunos aspectos referentes a la sequedad de la piel y a los mecanismos de acción de los diferentes componentes de las preparaciones dermatológicas y cosméticas destinadas a combatir o mejorar la sequedad. (No todas las cremas valen, os lo digo por experiencia propia, ya que tengo la piel del cuerpo sensible y atópica, notando las consecuencias de una crema que no es adecuada para mi tipo de piel).

Las preparaciones destinadas a combatir la sequedad de la piel suelen ser las cremas y lociones emolientes, en cuya formulación es importante conocer las propiedades de la materia prima y el mecanismo de acción de cada una para asociar los ingredientes adecuados que produzcan el efecto deseado en la piel.

Algunas de estas cremas  trabajan formando una película protectora que evita que la piel pierda su humedad natural. Suelen ser un poco más grasas, pero notaréis la diferencia en la piel. (ya le dedicaré un post más completo a este tema).

Los pies, rodillas y codos, merecen también una atención especial porque se secan con facilidad, por lo que es conveniente hidratarlos y nutrirlos especialmente (por ejemplo con manteca de Karite)

Las zonas sobresalientes de la cara, como mejillas y nariz, suelen ser más sensibles, y necesitan una atención especial. Hidratadlas adecuadamente.

Los labios también  son una parte muy delicada del rostro. Se secan con facilidad a causa del frío. Hidratadlos a menudo, por lo menos dos veces al día, y si utilizáis barra de labios, aseguraos de que ésta sea hidratante y protectora.

Los exfoliantes no son sólo para el verano. Una vez por semana, aplicaos algún tratamiento exfoliador corporal para ayudar a  eliminar las células muertas de la piel.

Lo mismo vale para la piel del rostro. Después del exfoliante, utilizad una mascarilla facial para aumentar la hidratación, regeneración o nutrición de la piel.

El cabello también requiere más mimos. Una mascarilla semanal, más un champú específico y adecuado para vuestro tipo de cabello puede hacer maravillas!!!