Las ensaladas suelen ser uno de los entrantes más apetecibles en verano.  Es un plato fresco, saciante, normalmente bajo en calorías, rico en fibra y dan rienda suelta a nuestra imaginación en la cocina.

Las ensaladas de verano pueden combinar un sinfín de ingredientes según las preferencias, necesidades o posibilidades del momento.  (Una gran ensalada puede ser un recurso rápido para una cena “Express”).

Uno de los ingredientes estrella en mis ensaladas de verano es el tomate.  Queda bien con todo:  lechuga, queso, atún, pepino, anchoas, legumbres, arroz, pasta, étcetera, etcétera, etcétera..

El tomate además de aportar sabor y color a los platos, le aporta numerosos nutrientes: vitaminas, entre las que destaca la vitamina C y el betaroteno o provitamina A. (Ambas conocidas por sus propiedades antioxidantes). También posee minerales como el hierro, fósforo, calcio, magnesio, zinc, cobre, potasio y sodio.

Otro de los componentes estrella del tomate es el licopeno, un pigmento vegetal (flavonoide), que le aporta su característico color rojo.

Una de sus funciones es y mantener la integridad de la pared celular, haciéndola menos frágil y más permeable y retrasar la oxidación de las células, asociando estas propiedades con la protección frente algunos cánceres como el de pulmón, próstata y tubo digestivo, así como frente a la degeneración macular, principal causa de ceguera en la gente mayor.

El tomate también es una fuente de belleza ya que ayuda a estimular la producción de colágeno, proteína que mantiene la piel tersa y sin arrugas, y su bajo contenido en calorías (20 calorías por 100 gramos) le convierte en un gran aliado de dietas y regímenes.

En definitiva, poner un poco de tomate en vuestros platos o ensaladas diarias, solamente os aportará beneficios.  ¿Os animáis a ello? Estaré encantada de leer vuestros comentarios en mi blog o en el Foro de Hola.com

Besos desde mi blog!!!