La granada es una baya que alberga en su interior una pulpa muy carnosa y una gran cantidad de semillas de color rojizo. Del fruto, normalmente se comen estas semillas al natural, desgranadas una a una, aunque hay algunas recetas en las que se utiliza también la pulpa.

Es una fruta de la temporada otoñal, pero se puede encontrar en el mercado hasta finales del mes de enero.

En algunas culturas antiguas, (como por ejemplo la egipcia) se la conocía como una “fruta medicina”, gracias a sus propiedades benéficas y su alto valor nutritivo.  Se han comido a lo largo de la historia por sus beneficios para la salud. Hoy en día, el jugo de esta fruta es una parte popular de las dietas saludables.

Las semillas de granada obtienen su vibrante tono rojo de los polifenoles. Estos productos químicos son poderosos antioxidantes, por otra parte, el jugo de granada contiene niveles más altos de antioxidantes  (flavoides, ácido málico y ácido oxálico) que la mayoría de los otros jugos de frutas. (para que os hagáis un ejemplo:  tiene tres veces más antioxidantes que el vino tinto y el té verde). Los antioxidantes en el jugo de granada pueden ayudar a eliminar los radicales libres, proteger las células del daño y reducir la inflamación.

La granada contiene vitaminas del grupo B, C y A, E y Ky minerales tales como potasio, hierro, calcio y magnesio.

Como curiosidad: el jugo de una sola granada tiene más del 40 por ciento de su requerimiento diario de vitamina C.

Entre la vitamina C y otros nutrientes inmunoestimulantes como la vitamina E, el jugo de granada puede prevenir enfermedades y combatir infecciones. Las granadas también han demostrado ser antibacterianas y antivirales en algunos estudios científicos.

Algunas de sus propiedades benéficas más destacadas tanto del jugo como de las semillas son:

Ayuda a frenar los procesos de envejecimiento.

Ayuda a combatir la anemia.

Reduce el riesgo de enfermedades degenerativas y cardiovasculares.

Problemas de tránsito intestinal, (colon irritable, etc).

Contra el estreñimiento (gran poder laxante).

Refuerza el sistema inmunológico.

Está indicada en dietas de adelgazamiento (por su bajo contenido calórico).

Está muy recomendada para los niños, ya que gracias a sus propiedades nutritivas, ayuda a aumentar las defensas contra los resfriados, gripe, faringitis, otitis y sinusitis.

En casa, solemos comer la granada sola, en macedonia o mezclada con yogur como postre; pero también la utilizamos en ensaladas de invierno y otros acompañamientos culinarios, ya que ésta, aporta color, sabor y riqueza a nuestros platos.

¿Y vosotros? ¿Os gusta la granada? ¿Cómo la soléis comer? ¿Tenéis algún truco o receta que queráis compartir conmigo? Estaré encantada de leer vuestros

Besos desde mi blog!!!