Las proteínas vegetales son indispensables en nuestro organismo. (Sí, hablo de proteínas VEGETALES, no animales). Todas las proteínas (provengan del origen que provengan) están hechas a base de aminoácidos, que son como los tabiques que requiere nuestro cuerpo para generar músculo, reparar tejidos, producir hormonas, etc.
En general, los aminoácidos son veinte y se dividen en esenciales y no esenciales porque algunos los podemos sintetizar en nuestro propio cuerpo, pero otros no, y por lo tanto es necesario adquirirlos a través de la dieta. Todos son absolutamente importantes y participan en distintos procesos.
La diferencia es que los alimentos de origen animal como el huevo o la leche de vaca por lo general son ricos en todos los aminoácidos esenciales y por lo tanto en el lenguaje popular se se dice que son una “proteína completa”. En cambio, en los alimentos de origen vegetal, raramente esto sucede, con algunas excepciones como el amaranto o la quínoa (ambos son ricos en todos los aminoácidos esenciales).
Y esa es la razón por la que para “completar” los aminoácidos que equivalen a un trozo de carne, hay que comer, por ejemplo, crema de sésamo (tahini) o crema de cacahuete y pan de trigo integral al mismo tiempo.
Se ha identificado que algunos grupos de alimentos como las leguminosas y los granos enteros contienen ciertos tipos de aminoácidos y al comerlos juntos se “complementan” y forman una proteína completa. Este conocimiento se ha observado en tradiciones gastronómicas y culturales de grupos humanos de la antigüedad, como es el caso donde existía la unión del maíz con las alubias y la calabaza o las legumbres con patatas.
Una carencia de proteínas vegetales afecta al crecimiento y el desarrollo del cuerpo (esto es particularmente importante en los niños y las mujeres embarazadas), retarda la reparación de tejido (por ejemplo que tarden mucho en sanar las heridas), ocasiona problemas hormonales, debilita el sistema inmunológico (por lo que se puede enfermar más menudo), se debilitan los músculos y los huesos, aparece estrés emocional, hay problemas cognitivos, como la dificultad para recordar las cosas o concentrarse, etc.
Los síntomas de que no se está comiendo suficiente proteína incluyen:
La uva fresca tomada con moderación (y sin abusar) no engorda. Esta aporta unas 60 calorías por cada cien gramos para el alimento fresco, aunque si hablamos de uvas pasas, las calorías se disparan, pudiendo llegar a más de 260 por 100 gramos debido a su alta concentración de azúcares (Ahí mejor que abstener su consumo si se quiere perder peso).
Las uvas aportan
Para ello, en vuestra lista de la compra semanal no os olvidéis de incluir:
Cereales integrales y/o levadura de cerveza: Ambos ricos en vitaminas del grupo B: La riboflavina (vitamina B2) y la cobalamina (vitamina B12) son necesarias por su efecto regulador inmunitario. El ácido fólico y la vitamina B6 están relacionados con la producción de leucocitos, linfocitos y anticuerpos. Un déficit de ácido pantoténico (vitamina B5) causa inhibición de anticuerpos y síntesis de inmunoglobulinas.
El estrés, ansiedad, nerviosismo, insomnio o agotamiento físico no ayudan en absoluto. Por eso y para cuando quizá necesitemos un complemento que nos ayude a sobrellevar los contratiempos y a reforzar nuestro sistema inmunitario, podemos recurrir a algún complemento nutricional o superalimento como INMUNOX de El Granero Integral , que combina las propiedades de los hongos reishi, shiitake y maitake multiplicadas por el poder antioxidante de la vitamina C que aporta el camu camu en su composición. Pero eso no es todo:
¿Pero? ¿Sabríais diferenciar la intolerancia a la alergia a la leche? ¿O acaso pensáis que es lo mismo? Todavía hay mucha gente que confunde la alergia con la intolerancia a la lactosa, sin embargo, el diagnóstico, tratamiento y la evolución de cada una de ellas son muy diferentes.
La lactasa es una enzima que se produce en el intestino delgado y es la responsable de digerir la lactosa convirtiéndola en dos azúcares más simples: la glucosa y la galactosa. La hipolactasia, conocida comúnmente como la intolerancia a la lactosa, se refiere a la deficiencia de esta enzima.
Supuestamente, el origen de la pizza viene dado por un panadero napolitano que quiso homenajear a la reina Margarita de Saboya en una visita a Nápoles. Para ello, preparó una pizza de con los tres colores de la bandera italiana (rojo con tomate, blanco con mozzarella y verde con albahaca) y así nació la pizza margarita. La más sencilla y ligera de las pizzas (y favorita de muchos).
Por ello, si comemos una pizza casera en la que sepamos cuáles son sus ingredientes, con una base de pasta muy fina (cuanto más mejor) y le añadimos unas verduritas y hortalizas (rúcula, champiñones, judía verde, cebolla o hasta alcachofa) tendremos un plato completo y nutritivo gracias a su contenido en
Para ello, podemos recurrir a las bombas, leches o aceites de baño, o productos que ya venden para baño (no confundir con productos para ducha), aunque puestos a elegir, yo me decantaría, sí o sí a preparar una bañera con ingredientes naturales según la ocasión. ¿Os apetece saber cuáles y por qué?
La fruta en sí contiene pocas calorías (menos de 26 kcal por cien gramos), pero al consumirse normalmente en su versión cocinada con azúcar, lo convierte en un postre a evitar o tomar con mucha moderación para las personas que quieren perder peso, a no ser que lo tomen edulcorado o sin azúcar.
Los nativos de Méjico en el siglo XVI ya recogían algas del cercano
La alimentación juega también un papel importante durante el otoño debido a que existen alimentos saludables que ayudan a combatir el frío. A continuación os dejamos con los mejores alimentos para aumentar nuestra temperatura corporal y protegernos de los clásicos resfriados:
Para este post cuento con la colaboración de la Dra. Paola Rosso, médico especialista en micronutrición del C