No estoy proponiendo que vayáis a la nevera y la saqueéis, así, alegremente. No. Sino todo lo contrario. Mi propuesta para hoy consiste comer siguiendo nuestros bioritmos.
Comer unos determinados alimentos según la hora del día y siguiendo nuestro reloj biológico puede ser determinante para tener mejor humor, mejorar marcas en una práctica deportiva, o bien para aquellos que quieran perder peso, prevenir ataques de ansiedad, o simplemente ganar salud. De todo ello se hace referencia en la ritmonutrición.

La ritmonutrición es una rama de la biología que estudia los ritmos según los cuales funcionan los seres vivos y consiste en aplicar al campo de la nutrición los conocimientos de la cronobiología.
Supongo que esta definición os suena a chino. Para que nos entendamos, las personas tenemos unos ritmos biológicos controlados por los llamados “relojes biológicos” (relación entre el tiempo y alguna actividad vital sea cual sea, desde dormir, respirar, comer, movimientos musculares por movimiento, ejercicio, o en reposo, la actividad cerebral o comportamiento, etcétera, etcétera).

Estos relojes biológicos están calibrados alrededor de las 24h del día (ritmo circadiano) y son reajustados cada día por los sincronizadores externos (alternancia día/noche o trabajo/reposo, vida social etc.).
Nuestras células tienen noción del momento del día en que nos encontramos. Su actividad diaria tiene dos fases:


Para que lo entendáis: cuando adelgazamos, lo hacemos 50% de grasa y 50% de músculo, pero cuando volvemos a engordar, solamente engordamos 100% de grasa….
También contienen porfirinas que se asemejan mucho a la porción “hemo” en la hemoglobina y se ha demostrado que ayuda a construir los glóbulos rojos de la sangre.

