La creatina es una proteína que se sintetiza de manera natural en el organismo a partir de tres aminoácidos (arginina, glicina y metionina) pero también puede encontrarse en la carne y pescado, o tomarse en dosis más altas com o suplemento (algunos deportistas en fitness lo hacen). Si se consume en demasiada cantidad, el organismo produce creatinina, es decir, el producto final del metabolismo de la creatina que se encuentra en el tejido muscular y en la sangre y que se excreta por la orina. Se crea a través de los músculos y es un generador de energía. El metabolismo y los riñones determinan su funcionamiento diario. Así, sus valores pueden variar cada día. El metabolismo controla el proceso de desechos que se pierden por la orina.
De este modo, el aumento de los valores de creatinina es indicador de que los riñones o el aparato renal no están funcionando de manera adecuada.
La enfermedad renal o los problemas musculares pueden aumentar sus índices. Asimismo, una dieta inadecuada puede disparar sus niveles. Ahí quiero llegar. Con tantas dietas hiperproteicas, especialmente las que son ricas en carnes rojas y visceras (paleo por ejemplo) pueden ser un factor de riesgo para disparar los niveles de esta sustancia. (Por eso se suelen limitar el consumo de carne roja en general).
Pero volviendo al tema principal, la prueba que se emplea para determinar los niveles de creatinina es el análisis de sangre, que se repite pasados unos meses. El especialista valora también la dieta del paciente, otro factor de riesgo para que suba esta sustancia, así como si está tomando suplementos nutricionales o fármacos que puedan aumentar estos niveles.
Por un lado, se pueden encontrar alteraciones en la orina. Esta varía de color, que pasará de ser rosado a rojizo. Al mismo tiempo, aumenta la frecuencia de la micción o se experimenta dolor al orinar.
En el caso de que el aumento de la creatinina se deba a un daño renal grave, se puede observar espuma en la orina.
Por otra parte, la persona presenta fatiga y dolor de cabeza, así como náuseas, vómitos o falta de apetito. Los picores en la piel suelen ser frecuentes y se siente hinchazón en pies y manos. Además, se pierde peso sin razón aparente.
Además de los problemas renales, la creatinina puede aumentar por patologías musculares: lesiones que provoquen la descomposición de las fibras musculares, distrofia muscular, entre otras. Asimismo, un exceso de ejercicio físico puede ser causa de un desorden en la misma. Igualmente ocurre si la persona sufre alteraciones en las vías urinarias. Es el caso, por ejemplo, de cálculos en la vejiga, que impiden su correcta eliminación.
Lo recomendable en pacientes que sufran de creatinina elevada es que:
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