Con tan sólo cuatro ingredientes básicos: harina, agua, sal y levadura, el pan ha tomado distintas formas, texturas y sabores hasta el punto que es uno de los alimentos más diversificados de todos los elaborados existente.
Comer buen pan, (y cuando digo buen pan significa pan hecho como lo hacían nuestros abuelos), es un auténtico lujo al alcance de todos. Cada vez más se están recuperando panaderías en las que se elabora el pan «como el de antes», con ingredientes de primerísima calidad, horneados muchas veces bajo un tradicional y consagrado método artesano que quitan el sentido del que los prueba.

Un buen pan necesita su tiempo para elaborarlo y, por supuesto, también para degustarlo. Al igual que el queso o el vino, el pan también se cata para apreciar todas sus notas aromáticas y matices.
Los amantes del buen pan suelen frecuentar estas panaderías que son una opulencia para la vista y un verdadero placer para los demás sentidos.
El Pan de Masa Lenta MUM, elaborado siguiendo la manera tradicional, con tiempo, mimo y esmero, mediante levadura de masa madre y harinas de alta calidad, es una excelente opción para disfrutar del pan auténtico.
Por privarnos de comer dos rebanadas de pan al día no vamos a perder más peso. Todo dependerá de la razón del sobrepeso, de los hábitos alimentarios, de la composición de la dieta, etc.. Es cierto que un exceso de pan o de cualquier otro alimento nunca es recomendable, pero una dieta sin pan puede llegar a ser muy triste. Y puestos a comer pan, que sea de una calidad excelente, como el pan elaborado con masa MUM. Os aseguro que está delicioso. Pero eso no es todo:


De la misma manera que nuestra manera de ser va evolucionando, nuestro cuerpo y piel también. Comienzan a aparecer las primeras arrugas marcadas (normalmente de expresión que no cesan con el rostro neutro), la piel puede parecer más fatigada, opaca, a veces con granitos, grasa o con manchitas que hace unos años no estaban (atentas las chicas que toman anticonceptivos).

De la misma manera, convivir en un entorno ordenado, en el que nuestra habitación o dormitorio esté organizado, arreglado, clasificado u orientado hacia nuestras tendencias, preferencias, necesidades o prioridades, puede significar mucho más de lo que podemos llegar a imaginarnos, en cuanto a bienestar, relajación, motivación, confort y alegría.

Con su colección de garabatos se ha hecho un hueco en todo el mundo. “Con los garabatos no me preocupo de ser ordenada y pulcra: solo tengo que relajarme y dibujar lo primero que me viene a la cabeza”.


