Slow, detox, antiox, superfood, antiage, mindfulness, fastfood, … ¿qué es todo eso?
Subliminalmente estamos aprendiendo a hablar en inglés con todos los nuevos términos que hacen referencia a salud, alimentación, anti envejecimiento, bienestar y nos rodean en medios de comunicación, productos, libros… pero ¿a qué se refieren exactamente?
En otro post quizá me entretengo a lanzar un diccionario “COOL HEALTHY” pero no, ahora no es el momento. Mi interés se centra en presentaros una nueva tendencia que cada vez va tomando más fuerza, y sin lugar a duda, se está volviendo un “MUST” (imprescindible) en el argot de la ALIMENTACION O NUTRICION SALUDABLE (healthyfood). Me estoy refiriendo a la DIETA SLOW. Pero antes, hagamos un poco de memoria:
Estamos asistiendo en los últimos años al nacimiento entre buena parte de la población de una preocupación por comer natural, por comer sano, y por preservar los valores y las pautas tradicionales en nutrición que practicaban nuestros antepasados.
De este creciente interés por lo natural surge la dieta slow, un proyecto de vida saludable que engloba las más actuales tendencias en nutrición con tres objetivos conjuntos y perfectamente diseñados: reequilibrar el exceso de peso con nutrientes naturales; mejorar la salud aportando vitalidad, corrigiendo desviaciones y ayudando a prevenir enfermedades graves; y alargar la vida en plenitud de funciones hasta los niveles, aceptados ya hoy en día, de 120 años.
El movimiento slow reclama serenidad en nuestro vertiginoso ritmo actual de vida en tantos aspectos que nos lleva a una cierta locura existencial. (Slow significa “lento o poco a poco” y su contrario sería “fast”, por ejemplo, fast food se refiere a esa comida rápida servida en grandes cadenas de hamburgueserías de a un euro casi todo).
Pero entonces, ¿Cómo alejarnos de las prisas, comida rápida, estrés y conseguir este cambio de vida? Transformando los hábitos tóxicos y de nutrición inapropiados, incorporando a la dieta los combinados vegetales ecológicos extraídos por presión en frío y enriquecidos con proteínas veganas en la cantidad necesaria, y complementando la dieta con los llamados superfoods, unos suplementos nutricionales muy beneficiosos para la salud. Pero eso no es todo:
De todo ello se habla en DIETA SLOW el nuevo libro escrito por el Dr. Manuel Jiménez Ucero, doctor de reconocido prestigio en el ámbito de la medicina preventiva y social, y en el de la medicina antiaging. Es autor de varios libros y colaborador de los programas nutricionales de la Universitat Oberta de Catalunya. Es autor de La Dieta Flash, el método con el que han adelgazado más de treinta millones de personas en todo el mundo. O sea que su Curriculum nos vaticina que nos vamos a encontrar con un libro lleno de información, recursos, consejos y otro contenido mucho más que valioso para nuestro fin: un estilo de vida y alimentación saludable.
El libro incluye doscientas recetas adecuadas a las distintas fases de la dieta (alta reducción de peso, reducción moderada de peso y mantenimiento), que le darán un toque de color a este régimen. Además, nos introduce en el mundo de la nutricosmética, o cosmética slow, y ofrece algunas recetas para elaborarlas en casa.
La dieta slow se plantea tres directrices claras:
Para mantener los nervios bajo control se deben ingerir alimentos ricos en magnesio, triptófano y vitamina B. Son varios los nutrientes que fortalecen los nervios y pueden ayudar a calmar la sensación de nerviosismo que acompaña a la ansiedad. Es por este motivo que conviene revisar con detenimiento la alimentación de cada uno, incluso cuando se plantean dietas hipocalóricas de corta duración. Asimismo, se debe comprobar si se ingieren alimentos ricos en magnesio, triptófano y vitaminas del grupo B, entre ellas la B6, la B1 y la B12.
La diferencia es que los alimentos de origen animal como el huevo o la leche de vaca por lo general son ricos en todos los aminoácidos esenciales y por lo tanto en el lenguaje popular se se dice que son una “proteína completa”. En cambio, en los alimentos de origen vegetal, raramente esto sucede, con algunas excepciones como el amaranto o la quínoa (ambos son ricos en todos los aminoácidos esenciales).
Una carencia de proteínas vegetales afecta al crecimiento y el desarrollo del cuerpo (esto es particularmente importante en los niños y las mujeres embarazadas), retarda la reparación de tejido (por ejemplo que tarden mucho en sanar las heridas), ocasiona problemas hormonales, debilita el sistema inmunológico (por lo que se puede enfermar más menudo), se debilitan los músculos y los huesos, aparece estrés emocional, hay problemas cognitivos, como la dificultad para recordar las cosas o concentrarse, etc.
Lo que quizá no sabíais es que la papaya fue traída a Europa gracias a Colon. Desde entonces, han pasado algo más de cinco siglos y pese a unas más que probadas propiedades digestivas, el fruto del papayo va gozando cada día más y más de una cierta popularidad dentro de la familia de los frutos tropicales a pesar de que su precio y disponibilidad todavía no es accesible para todos. (las cosas como son).
Así mismo, se considera que esta vitamina es uno de los principales nutrientes anti estrés. Es especialmente vital para la producción de las hormonas reguladoras del estrés en las glándulas suprarrenales, por lo que se suele recomendar aumentar su ingesta en tratamientos contra la ansiedad y/o estados nerviosos. Es más, se la conoce como la “vitamina anti-estrés».
2.-) Plantas que contribuyen a la pérdida de peso o “adelgazantes”. En este apartado cabe destacar las siguientes:
La uva fresca tomada con moderación (y sin abusar) no engorda. Esta aporta unas 60 calorías por cada cien gramos para el alimento fresco, aunque si hablamos de uvas pasas, las calorías se disparan, pudiendo llegar a más de 260 por 100 gramos debido a su alta concentración de azúcares (Ahí mejor que abstener su consumo si se quiere perder peso).
Las uvas aportan
Para ello, en vuestra lista de la compra semanal no os olvidéis de incluir:
Cereales integrales y/o levadura de cerveza: Ambos ricos en vitaminas del grupo B: La riboflavina (vitamina B2) y la cobalamina (vitamina B12) son necesarias por su efecto regulador inmunitario. El ácido fólico y la vitamina B6 están relacionados con la producción de leucocitos, linfocitos y anticuerpos. Un déficit de ácido pantoténico (vitamina B5) causa inhibición de anticuerpos y síntesis de inmunoglobulinas.
El estrés, ansiedad, nerviosismo, insomnio o agotamiento físico no ayudan en absoluto. Por eso y para cuando quizá necesitemos un complemento que nos ayude a sobrellevar los contratiempos y a reforzar nuestro sistema inmunitario, podemos recurrir a algún complemento nutricional o superalimento como INMUNOX de El Granero Integral , que combina las propiedades de los hongos reishi, shiitake y maitake multiplicadas por el poder antioxidante de la vitamina C que aporta el camu camu en su composición. Pero eso no es todo:
¿Pero? ¿Sabríais diferenciar la intolerancia a la alergia a la leche? ¿O acaso pensáis que es lo mismo? Todavía hay mucha gente que confunde la alergia con la intolerancia a la lactosa, sin embargo, el diagnóstico, tratamiento y la evolución de cada una de ellas son muy diferentes.
La lactasa es una enzima que se produce en el intestino delgado y es la responsable de digerir la lactosa convirtiéndola en dos azúcares más simples: la glucosa y la galactosa. La hipolactasia, conocida comúnmente como la intolerancia a la lactosa, se refiere a la deficiencia de esta enzima.
Supuestamente, el origen de la pizza viene dado por un panadero napolitano que quiso homenajear a la reina Margarita de Saboya en una visita a Nápoles. Para ello, preparó una pizza de con los tres colores de la bandera italiana (rojo con tomate, blanco con mozzarella y verde con albahaca) y así nació la pizza margarita. La más sencilla y ligera de las pizzas (y favorita de muchos).
Por ello, si comemos una pizza casera en la que sepamos cuáles son sus ingredientes, con una base de pasta muy fina (cuanto más mejor) y le añadimos unas verduritas y hortalizas (rúcula, champiñones, judía verde, cebolla o hasta alcachofa) tendremos un plato completo y nutritivo gracias a su contenido en

Para el buen funcionamiento de todos ellos (así como de las funciones que realizan) es necesario que nuestra dieta diaria contenga aproximadamente unos 15-25 mg de zinc al día.