Ya os he hablado varias veces sobre la importancia de la respiración y sus beneficios para la salud

Saber controlar la respiración es una de las mejores maneras de mejorar la salud física y mental de uno mismo, a la vez que permite incrementar el riego sanguíneo a diferentes partes del cuerpo.

Cuando respiramos sin control o sin pensar, nuestra respiración deambula por el organismo, perdiendo la oportunidad de obtener algunas de las virtudes derivadas de la buena respiración, como la concentración de la mente y el potencial físico de nuestro cuerpo.

Aprender a controlar la respiración en función del tipo de ejercicio físico determinado que estemos realizando, sirve para oxigenar más la sangre, el cerebro, los músculos y controlar el ritmo cardíaco, (importantísimo en la ejecución de ejercicios aeróbicos), a la vez que contribuye a mejorar el rendimiento, la concentración y por descontado: mejorar la vitalidad y el estado de ánimo.

Pero siempre hay un pero….  controlar la respiración no es algo que sea fácil de conseguir.  Se requiere práctica, constancia, regularidad y tiempo.

Respiración intercostal, clavicular, abdominal, orgánica o completa son algunos de los diferentes tipos de respiración. Saber adecuar el proceso respiratorio en cada momento del entrenamiento y relajación, incrementará los beneficios tanto físicos como mentales.

No esperéis obtener unos maravillosos resultados después de haber practicado un par de ejercicios de respiración un solo día.

La inspiración y la espiración deben hacerse a un ritmo adecuado para que éstas contribuyan a mejorar los resultados del objetivo que buscamos ya sean fisiológicos (aumentar la oxigenación de las células, mejorar la circulación sanguínea, corazón, estómago, etc) , favorecer la relajación y la concentración, o mejorar la salud de los pulmones y como no.. .. para mejorar el rendimiento en el entrenamiento físico. ¿Y cómo podemos conseguir ese ritmo?

Entrenando, entrenando y entrenando…. pero entrenando con control  y si practicáis actividades aérobicas (en las que el corazón sea uno de los protagonistas), midiendo la frecuencia cardíaca con un pulsómetro, ya que este nos aporta las pulsaciones por minuto (frecuencia cardíaca) en tiempo real, pudiendo así medir la calidad y la evolución del entrenamiento mediante la actividad cardiovascular.

 

<¿Y vosotros? ¿Practicáis algún ejercicio de respiración a diario? ¿Sabéis adecuar la respiración en el entrenamiento? ¿Usáis pulsómetro? ¿Cuál? ¿Por qué?

Besos desde mi blog!!

 

Para aquellos que os interese a pie de página os iré resumiendo mi día a día del entrenamiento

Sesión 22/11/11.  Hicimos test de Coopeer, previa entrada en calor en elíptica. 1900 metros. Luego trabajamos sobre plataforma vibratoria dificultados con desestabilización manual, ejercicios del core y trabajo de fortalecimiento del tren superior ( push up´s  y pull up´s en máquina ). Estiramientos para acabar.

Mis sensaciones: Físicamente me siento fenomenal (más fuerte y llena de energía a tope), estoy fortaleciendo mi tren superior e inferior, pero necesito mejorar mi técnica respiratoria en la carrera, ya que me frena en el rendimiento físico.  Handicaps: al final de la sesión y durante por lo menos dos horas después, me duele la cabeza y tengo como un zumbido continuo, como si la circulación sanguínea en ella fluyese más rápido. (Por si acaso, hoy controlaré mi tensión arterial, antes y después del entrenamiento físico).