Aprovechando que empieza a lucir el sol primaveral, ¿No os apetecería estar en una terracita tomando un aperitivo y disfrutando del «solecito»?

Después de tantos días de lluvia, nieve y frío, estos primeros rayos de sol son muy agradecidos.

Tomar el sol,  SIEMPRE (y repito SIEMPRE) con las debidas precauciones adecuadas, es beneficioso para la salud.

¿Sabíais que exponiéndoos al sol durante 10 minutos diarios, la piel, el sistema inmune o el descanso se benefician notablemente de su acción?

Por si acaso, voy a intentar resumir sus beneficios más destacados:

1.- Fortalece huesos y dientes, previniendo y mejorando la osteoporosis, ya que los rayos de sol ayudan a  sintetizar la vitamina D, imprescindible para que el organismo absorba el calcio proveniente de los alimentos y lo fije en los huesos.

2.- Refuerza las defensas y estimula el sistema inmunitario ayudando al organismo a luchar con sus propias armas contra las infecciones.

3.- Estimula la actividad cerebral  y evita la depresión. Gracias a los efectos terapéuticos del sol, la sangre llega mejor al cerebro, por lo que las neuronas reciben más oxígeno,  aumentando así la energía psíquica.

4.- Equilibra y reduce el colesterol.  Los rayos ultravioletas ayudan a equilibrar el nivel de colesterol y evitan que éste se adhiera a las arterias.

5.- Mejora el aspecto de la piel.  Los rayos solares no sólo proporcionan un atractivo tono dorado a la piel (adquiriendo un aspecto más saludable) sino que tomados con moderación, disminuyen los brotes de enfermedades cutáneas como la psoriasis.

6.- Aumenta y estimula el deseo sexual.  La luz solar activa la producción de hormonas sexuales, estrógenos y testosterona.

7.- Tiene un efecto analgésico en casos de contracturas e inflamaciones ya que la acción de los rayos solares incide sobre las terminaciones nerviosas de la piel
produciendo un efecto analgésico.