Se habla de estrés, depresiones, crisis, decepciones, rutina, aburrimiento, etc… pero, ¿Qué pasa con los pequeños detalles cotidianos que pueden hacer la vida rutinaria un poco más llevadera?
Hay cientos de pequeños detalles o pequeñeces que se hacen grandes si te paras a pensar en ellos o en lo que pueden significar para uno mismo.
Una canción, un libro, un beso, un aroma, un sabor, un te quiero, un abrazo, etc.. cada uno tiene en su escala de valores, esos pequeños placeres que le hacen o le pueden hacer disfrutar de la vida, o del día a día, si queremos ser menos profundos.
Uno de mis pequeños placeres diarios (tengo varios) es “mi momento bombón”. Después de comer, (al mediodía suelo comer ligerito), me preparo un té con especias y a media tarde, dedico cinco minutos a saborear un bombón con “conocimiento de causa”. Aunque para este momento tan particular, no me vale cualquier bombón: tiene que ser un bombón “de los buenos”.. jejeje
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