Ya falta muy poco para que el frío y la lluvia dé paso a la primavera, la estación de las flores, el  color y la alegría del sol. Qué ilusión!!!!

En esta época no debe olvidarse tampoco la hidratación de la piel, aconsejablemente con un factor de protección solar 15 para la actividad diaria, y superior si se practica deporte al aire libre o bien si las exposiciones al sol son  más prolongadas ya que sus rayos son igualmente peligrosos en todas las estaciones del año.

Los que queráis trataros las manchas de la piel todavía estáis a tiempo, siendo ahora el momento idóneo para los tratamientos de rejuvenecimiento con  microdermoabrasión , peelings, luz pulsada (IPL) o láser fraccional, ya que la piel estará recuperada y lista antes del verano (y de las exposiciones solares).

Ahora también es el momento perfecto para desintoxicar la piel, mediante productos naturales o con ayuda profesional y cosmética.

La piel se regenera naturalmente cada 30 ó 35 días aproximadamente. Para tener una piel saludable, es imprescindible acostumbrarse a exfoliarla regularmente.

A través de ello, se eliminan las células muertas, se activa la circulación, se suaviza la piel y lo más importante se promueve la renovación de células nuevas, fortaleciendo la piel, proveyéndola de elasticidad y contribuyendo a que las cicatrices y marcas se minimicen o desaparezcan.

Después del invierno es habitual que el cutis esté apagado y con falta de luminosidad. ¿Os gustaría tener un cutis radiante y luminoso?

Para muestra un botón, yo misma y siguiendo la recomendación de mi dermatólogo,  estoy haciendo un tratamiento con microdermoabrasión en su clínica dermatológica  de Barcelona  para estimular la regeneración de mi piel,  la producción de colágeno, y para eliminar gradualmente unas antiestéticas marcas y granitos que me habían salido en la barbilla.

Después de cada sesión  la calidad de mi piel presenta cambios muy notorios. Está mucho más luminosa, fina, radiante y lo mejor de todo, las arruguitas de expresión parece que se están «borrando» de mi frente.

Como continuación del tratamiento en casa, solamente lavo mi cara dos veces al día con un jabón especial y me aplico (ahora lo estoy usando más que nunca), y una «dosis» de vitamina C por la noche.

Durante estos días mi piel no necesita nada más. Estoy desintoxicando la piel y preparándola para el verano. Ah, y una vez por semana me aplico una mascarilla casera de avena y miel, y una vez cada quince días me hago una exfoliación ligerita (tengo la piel muy grasa y sensible) mezclando un poquito de agua de rosas con azúcar, masajeo muy suavemente la cara con la mezcla, aclaro con agua templada y mi piel queda fantástica.

La mascarilla casera  hecha a base de avena y miel es muy útil para dejar el cutis fresco y limpio de impurezas ya que ambos ingredientes suavizan y limpian la piel, evitando que salgan granitos y ayudando a cicatrizar los ya existentes. Su preparación es muy sencilla:

Mascarilla de avena y miel: Poned en un bol, cuatro cucharadas de harina avena y una cucharada de miel. Añadid una cucharada de agua y mezclad todo bien hasta formar una pasta homogénea. Aplicadla en el rostro y dejadla actuar durante diez ó quince minutos.

Aclarad bien con agua templada para retirar totalmente la mascarilla del rostro. Y voilá!!!! Vuestro cutis estará terso, fresco y suave!!!

¿Y vosotr@s?  ¿Habéis probado esta mascarilla natural de avena? ¿Le añadís algún otro ingrediente? ¿Y el «truqui» de la exfoliante con azúcar?