¿Sois de los que creen que tomando las tradicionales “Uvas de la Suerte” siguiendo el ritmo de las doce campanadas del reloj entraréis en el Nuevo Año con mejor suerte? ¿O simplemente las tomáis porque es una costumbre? ¿O por qué todo el mundo las toma?

En nuestra casa y para ser diferentes de los demás (mi padre siempre ha sido muy subversivo), en lugar de tomar las uvas, tomamos las “Aceitunas de la Suerte”. Sí, los que me seguís desde hace tiempo supongo que recordaréis nuestra peculiar “tradición”. Año tras año, mi padre explicaba la historia sobre el origen de las “Uvas de la Suerte“ y para llevar la contraria a los “rituales consumistas” creó su propia tradición para el Año Nuevo: tomar doce aceitunas (sin hueso) siguiendo el ritmo de las doce campanadas.

Según él, para atraer la fortuna hace falta algo más que doce uvas. Se necesita el trabajo de uno mismo y saber aprovechar las oportunidades que nos brinda la vida para poder conseguir los propósitos que nosotros mismos nos establezcamos. Da igual que se coman uvas, aceitunas, avellanas o fideos…. Para atraer la propia suerte todo vale si uno mismo pone empeño en ello.

(Para los que no conozcan la historia de las “Uvas de la Suerte”, la nochevieja del año 1909, los viticultores españoles cosecharon tal cantidad de uvas ese año que, en un esfuerzo desesperado de imaginación, para desembarazarse de los excedentes, decidieron repartirlo gratis entre el pueblo, con el pretexto que su consumo en Nochevieja traería fortuna. Sabiéndonos tan supersticiosos y para no caer en la mala suerte, esta tradición se ha seguido celebrando hasta hoy).

En cuanto a las “Lentejas de la Suerte” las descubrimos hace unos años, durante un fin de año que pasamos en Sicilia. Desde entonces forman parte de nuestras celebraciones para la entrada del nuevo año. En Italia y algunos otros países tanto europeos como sudamericanos, es tradición comer un plato de lentejas estofadas, justo después de las campanadas de media noche. De esa manera se aseguran prosperidad y fortuna para el año entrante.

En Japón, cuando llega diciembre, sus habitantes se apresuran a saldar cuentas, a limpiar sus casas y enseres, e, incluso, a renovar el vestuario y decoración, como símbolo de la entrada del nuevo año. El día 31 de diciembre, se celebra el Omisoka o Gran Día Final del año. La tradición manda que durante ese día se realice una limpieza especial de la casa para, por la noche pasar a cenar con toda la familia, los tradicionales fideos SOBA, aunque hay regiones donde comen UDON. Se dice que tiene que comer antes de pasar al año nuevo, o sea antes de las 12 horas, para evitar tener mala suerte económicamente. 

Por otra parte,  dicen que los fideos finos y largos son un símbolo de longevidad. (Después de estudiar durante más de seis años el idioma japonés y sus costumbres, me gustaría algún día poder celebrar el Año Nuevo en Japón. Tiene que ser muy especial. Quizá algún día lo hago con mi bailarina).

Creyendo o no en la supersticiones, las uvas, las aceitunas, las lentejas y los fideos japoneses, son unos excelentes nutrientes, por lo que no se pierde nada empezando el año comiendo alguno de ellos.

Las uvas contienen múltiples nutrientes: vitaminas  C, E, B1, B2 y B3, minerales (calcio, magnesio, fósforo, potasio, sodio y trazas de hierro). Tienen propiedades antioxidantes, depurativas y desintoxicantes. (Ya les volveré a dedicar un post).

Las lentejas son ricas en minerales (selenio, zinc y sobre todo hierro), vitaminas del grupo B y proteínas. (Comiendo lentejas con un poco de patatas o arroz, se consigue tomar todos los aminoácidos esenciales necesarios en la dieta).

Las  aceitunas también tienen un gran poder nutritivo. Contienen gran cantidad de minerales (calcio, potasio, hierro, fósforo, magnesio y yodo), vitaminas del grupo B, C y provitamina A. Debido a su alto contenido en sodio, las personas con problemas de  hipertensión deben tomarlas con moderación.

Los fideos japoneses son ricos en hidratos de carbono, proteínas (contienen aminoácidos esenciales), vitaminas del grupo B y minerales (fósforo, hierro y potasio).

¿Y vosotros? ¿Tomáis las “Uvas de la Suerte”? ¿O sois de los que empezáis el año con lentejas? ¿O no tomáis nada? ¿Seguís alguna otra tradición para atraer la suerte y la fortuna en el Año Nuevo?

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