Las semillas de Chía tienen altísimos valores nutricionales y propiedades medicinales. Por siglos, esta diminuta semilla fue usada como alimentos principal por grupos indígenas al suroeste de Estados Unidos y México.

Los antiguos guerreros aztecas usaban estas semillas como un alimento de resistencia y alta energía, es más, se la conocía como “el alimento de caminatas”, ya que subsistían con la semilla de Chía durante sus conquistas.

La chía es una buena fuente de omega 3, que elimina la necesidad de utilizar antioxidantes artificiales como las vitaminas. De esta forma los antioxidantes de la semilla de chía le otorgan una enorme ventaja sobre todas las demás fuentes de ácidos grasos omega 3, ya que permiten que pueda almacenarse por años, sin que se deteriore ni enrancie el sabor, el olor o el valor nutritivo.

Su alto contenido en fibra (33,6%), permite aumentar el volumen del bolo fecal que transita por el tubo digestivo, lo que se debe principalmente a su capacidad para absorber agua. En consecuencia las heces se vuelven más voluminosas y suaves, debido a la mayor hidratación.

Además, el aumento del tamaño del bolo fecal estimula el tránsito intestinal, regula los movimientos intestinales, evitando el estreñimiento, y siendo recomendable también para aquellos que padecen el Síndrome del Intestino Irritable.
Las semillas de chía aportan los siguientes beneficios:

  • No posee gluten en su composición química por lo que es ideal para la alimentación de personas celiacas.
  • Nutricionalmente es una fuente de Omega 3
  • Contiene las siguientes vitaminas: Pro-vitamina A y  niacina
  • Minerales: calcio, hierro, fosforo, potasio, magnesio, y zinc
  • Contiene fibras solubles, antioxidantes naturales.
  • Tiene efectos laxantes.
  • Ayuda en casos de problemas gastrointestinales
  • Ayuda a controlar los niveles de colesterol.
  • Reduce los niveles de los triglicéridos.
  • En diabetes usado como hipoglucemiante.
  • Hipotensor.
  • Utilizado para la pérdida de peso y obesidad.
  • Ayuda a  reforzar el sistema inmunológico.

Las semillas de chía se pueden consumir como método preventivo o para acompañar alimentos como por ejemplo el uso de muesli o nueces en yogurt o ensalada, pueden sustituirse o complementarse con semillas de chía molida.  La chía no tiene sabor desagradable, más bien al contrario.

Las semillas de chía se pueden encontrar enteras o molidas:

Semilla de chía entera: Remojar durante al menos media hora, en un vaso de agua, jugos naturales, leche o yogurt,  hasta la formación de gel o mucílago, remover antes de ingerir.

Semilla de chía molida: Es instantánea, no requiere remojo previo y se absorbe con mayor rapidez en el organismo. La semilla molida o triturada es la que tiene toda la fibra, en cambio la harina de semilla, pierde la fibra y varias de sus propiedades.

Para los más prácticos, acaba de lanzarse en el mercado un pan de molde con semilla de chía. (Ya os hablaré de ello en otro post).

¿Conocíais los beneficios de la chía? ¿Os gustaría saber más cualidades y beneficios sobre esta semilla tan apreciada por los aztecas?