El pomelo es conocido por sus propiedades adelgazantes. Una taza de infusión de esta fruta, tomada media hora antes de cada comida, reduce el apetito y ayuda a descomponer las grasas.

Esta infusión es muy fácil de preparar. Se lava un pomelo, se corta en cuatro trozos y se hierve durante un minuto. (Se echa el pomelo en el agua hirviendo y desde ahí se cuenta un minuto). Lo mejor es consumir la bebida inmediatamente, para que no pierda sus propiedades y nutrientes.

Su sabor es un poco desagradable, pero según gente que lo ha probado, el resultado vale la pena. Además, la infusión de pomelo es un excelente antioxidante, gracias a su alto contenido en vitamina C, magnesio, cobre, zinc. Por otra parte, ayuda a limpiar el sistema digestivo y urinario.

Si no toleráis el sabor amargo del pomelo (puede pasar), podéis preparar una infusión con cualquier otro cítrico, como por ejemplo con una naranja o con un limón.

Todos los cítricos son una valiosa fuente de inositol, parte del complejo vitamínico B, que entre otras propiedades ayudan a disolver las grasas.

Por esta razón cualquier cítrico que utilicéis en infusiones (o directamente en su jugo) os ayudará a perder peso. La infusión de estas frutas, combinado con el de otras variedades de hierbas (recomiendo el té rojo o de Pu Ehr) en ayunas y a diario colaborará en gran medida con el modelado de vuestra silueta.

Un último apunte importante:  las infusiones para adelgazar deben tomarse siempre sin azúcar y a poder ser, sin sacarina.

¿Y vosotros? ¿Habéis probado alguna vez la infusión de cítricos? ¿Cómo la preparáis? ¿Os ha funcionado? Estaré encantada de leer vuestros comentarios en mi blog