Una de mis frutas preferidas en la época estival son las ciruelas claudias.

De todas las variedades de ciruelas que existen (hay más de 150 tipos diferentes), la ciruela claudia es una de las más conocidas y consumidas.

El nombre de Claudia se debe a la Reina Claudia de Francia, esposa de Francisco I, que era una gran consumidora de este tipo de fruta.

Las ciruelas son originarias del Cáucaso, Turquía y Persia (Irán). Los principales países productores son Argentina, Chile, Sudáfrica, Estados Unidos y, en España, destaca su cultivo en Aragón, en la zona mediterránea y en las provincias de Sevilla y Lérida.

En función del color de su piel, las ciruelas pueden clasificarse en amarillas,
rojas, negras y verdes.

– Las amarillas son frutas de sabor ácido y abundante jugo.

 – Las rojas son jugosas y con un sabor más dulce que las amarillas.

 – Las negras tienen la piel azulada o negruzca y son las más adecuadas para cocer.

 – Las de piel verde se denominan Claudia y se caracterizan por su dulzor.

 

Estos cuatro tipos engloban otras muchas clases. Una vez que hemos elegido las que queremos, seleccionaremos aquellas piezas con carne firme, que no estén ni muy blandas ni demasiado duras.

Tampoco deben estar magulladas, abiertas ni tener la piel arrugada ni con manchas. Su olor debe ser agradable, y si están cubiertas de una película de polvo blanquecino, es síntoma de que se trata de un producto fresco. (Se encuentran en el mercado desde abril hasta septiembre).

Las ciruelas están compuestas en su mayor parte por agua (más del setenta y cinco por ciento de su peso). Poseen una proporción destacada de hidratos de carbono (once por ciento por cada 100 gramos) y su contenido en grasas en inapreciable.

Hasta hace poco en algunos regímenes de adelgazamiento se limitaba su consumo debido a su alto porcentaje en azúcares, pero su contenido medio calórico, cuarenta y cuatro kcal. por cada cien gramos de fruta fresca y sus múltiples nutrientes, la hacen en una fruta muy aconsejable en todas las dietas.

En cuanto a su contenido en vitaminas destacan la provitamina A en forma de carotenos, (más abundante en las de color oscuro) la vitamina E y la C. El mineral más importante es el potasio, aunque también contienen  algo de
magnesio, calcio y hierro.

Las ciruelas contienen antocianos (pigmentos de acción antioxidante y antiséptica) y ácido málico (un ácido orgánico que forma parte del pigmento vegetal y que dota de sabor a la fruta.

Por otra parte, su abundancia de fibra y otros componentes laxantes (sorbitol y derivados de la hifroxifenilxantina), la hacen muy recomendables para los que tengan problemas de estreñimiento, ya que mejora el tránsito intestinal.

Propiedades del consumo de ciruelas:

Resultan beneficiosas para la sangre, el cerebro y los nervios.

Ayudan a reducir el colesterol.

Se emplean para tratar problemas digestivos, como trastornos  estomacales, nauseas y estreñimiento.

Ayudan a retrasar algunos efectos del envejecimiento

Las ciruelas claudias frescas o cualquier otra de sus variedades son un excelente tentempié, un delicioso postre o acompañamiento para desayunar.

 También pueden tomarse desecadas, (deshidratadas), aunque su contenido calórico es muy superior (aproximadamente 175 calorías por cien gramos).

¿Os apetece la idea? ¿Cuál de las variedades de las ciruelas son vuestras favoritas? Estaré encantada de leer vuestros comentarios.

Besos desde mi blog!!