Corazón: el órgano que simboliza el amor ¿Quién no ha dibujado alguna vez un corazón para expresar el amor hacia alguien? A pesar de que símbolo utilizado dista algo de la apariencia real que tiene el corazón como órgano del cuerpo, su asociación romántica y metafórica amor/corazón, proviene de la época medieval. Pero no vamos a entrar en detalles.
El corazón es el epicentro de la sensibilidad, el origen de la fuerza vital y el motor principal de nuestro cuerpo. Su acción proporciona la fuerza requerida para que la sangre, que equivale a alrededor del 7% de nuestro peso corporal, circule a través de las arterias y venas de nuestro organismo.
Como una máquina perfecta, este increíble músculo bombea rítmicamente (incluso antes de nuestro nacimiento) la sangre oxigenada del corazón a los tejidos. De esta manera, los nutrientes llegan a todas las células para que puedan realizar sus funciones. Una vez extraídos los nutrientes, las venas transportan de vuelta la sangre al corazón. A este circuito cerrado compuesto del corazón y los vasos sanguíneos se le llama sistema cardiovascular.
Las cardiopatías más comunes tienen que ver con la obstrucción de las arterias o venas, la alteración del ritmo cardiaco y la presión con la que viaja la sangre, o una lesión que afecta directamente al músculo.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo y en nuestro país. Así mismo, los factores que favorecen la aparición de estas condiciones son:
– Alimentación inadecuada.
– Colesterol: aumento del LDL (malo) y disminución del HDL (bueno).
– Diabetes.
– Obesidad.
– Hipertensión arterial.
– Sedentarismo.
– Fumar.
– Estrés, ansiedad.
– Anticonceptivos orales.
– Genética familiar.
Sin embargo, la mayoría de los padecimientos pueden prevenirse realizando sencillos cambios en la dieta y llevando un estilo de vida saludable. Por lo tanto, podéis proteger vuestro corazón implementando los siguientes hábitos en vuestra vida cotidiana:
Hace unos años la «comida rápida» (o comida basura) se estaba imponiendo como tendencia en la dieta de muchos, pero en los últimos tiempos se ha dado la vuelta a esta situación y se está apostando por un estilo de vida saludable que tiene como pilares el seguimiento de una dieta balanceada y la práctica de ejercicio.
La grasa corporal es totalmente necesaria para nuestro organismo pero el exceso se asocia a un estado inflamatorio general, producido por sustancias que libera la propia grasa y que favorecen la recuperación del peso perdido.
Actualmente se considera la grasa como un tejido con mucha actividad metabólica y como un órgano endocrino fundamental para el bienestar, capaz de regular el resto del cuerpo mediante la síntesis y la liberación de sustancias activas (leptina, adiponectina, citoquinas…) que actúan localmente y a distancia. Ejercen su acción biológica sobre distintos sistemas y regulan diversos procesos metabólicos, esencialmente en el hígado y musculo esquelético
Incorporar a nuestra dieta diaria los alimentos de temporada más adecuados a cada época del año es la mejor forma de garantizar que nuestro organismo reciba regularmente los saludables componentes que aportan unos productos que, justo en esos momentos, se encuentran en sus mejores condiciones de frescura, además de contribuir al mantenimiento de una agricultura sostenible y a la protección del medio ambiente.
Si se acompaña con agua, tiene la propiedad de aumentar de volumen en el estómago (produciendo la sensación de saciedad), ayudando a arrastrar las toxinas a nivel gástrico, estimulando el tránsito intestinal, ya que actúa como un laxante natural, sin producir cólicos, ni dolores abdominales típicos de los laxantes de origen farmacológico.

Vitaminas A, C y E. Todas ellas, conocidas por su poder antioxidante y facilitar la regeneración del organismo (Alimentos ricos en estas vitaminas: frutas y verduras).
Gracias a este intenso color amarillo, proporcionado por un pigmento vegetal, conocido como betacaroteno (o pro vitamina A), aportan energía al sistema digestivo, tono a los músculos gracias al magnesio y a levantar el ánimo (Y tener mejor humor) gracias a su contenido en triptófano.
Los melocotones son ricos en vitaminas del grupo B, pro-vitamina A (Betacarótenos), y minerales como calcio, magnesio, fósforo, potasio, manganeso.
Sus vitaminas tienen propiedades antiestrés, gracias a su contenido en Vitaminas del complejo B, para utilizar toda la energía y mantener así un sistema nervioso mucho más sano.
Con todos los estímulos “negativos o agresivos” que el cerebro puede llegar a recibir a diario, como el ruido (sí, la contaminación acústica de las ciudades, coches, motos, claxons, gritos, música, televisión, máquinas u obras en edificios y cales, etcétera), el estrés en el trabajo (o por estar sin él), los problemas personales (pareja, padres, hermanos) y familiares (hijos etcétera) , las malas noticias, y seguimos con los etcéteras…. no es de extrañar que en algún momento del día (o durante toda la jornada) nos podamos sentir súper estimulados y sobrecargados.
Con el deseo de perder unos kilos rápidamente mucha gente utiliza ciertos “trucos y atajos” en su dieta diaria que pueden provocar desequilibrios en su organismo y también en el pelo.
El pelo está químicamente compuesto por agua (70 %), lípidos (2 %) y proteínas (28 %). Estas determinan la dureza y fortaleza del cabello. La más abundante es la queratina. Los lípidos (ácidos grasos, ceramidas, sulfato de colesterol…) nutren y dan brillo al cabello. En cuanto al agua, aporta sales minerales y diversos elementos químicos (calcio, potasio, cobre, azufre…).