La leche de vaca es uno de los alimentos que has sufrido un gran desprestigio, en parte, por las modas de algunas bebidas vegetales tipo leches alternativas (ya sea de soja, que por cierto también ha perdido prestigio) o bien la de avena (rica por sabor y cualidades), y seamos honestos, en parte esta mala fama se la ha ganado a pulso.
Las leches sin lactosa son otra solución fácil al problema. Pero no nos engañemos. No es que no lleven lactosa, sino que se les ha añadido LACTASA en su composición, para así facilitar su digestión.
En mi caso, tomo leche de vaca con moderación (un vaso diario), siempre desnatada y de granjas ecológicas en las que los animales viven «dignamente» (o por lo menos, no hacinados como objetos). He visitado varias de ellas y sí, se cumplen los requisitos de bienestar para el animal.
Una de las últimas tendencias en nutrición consiste en desmontar todo aquello que pensábamos positivo del consumo de lácteos en general, indicando que tomar grandes cantidades de estos no es más beneficioso que tomar una dosis media que cubra junto con otros alimentos, las recomendaciones diarias de calcio.
En muchas personas, después de la lactancia hay que controlarlo y disminuir su ingesta con la edad, ya que la caseína y la lactosa, proteínas y azúcares de la leche de vaca, les resultan difíciles de digerir, pues necesitan de unas enzimas específicas para ello. Además, la leche produce gran cantidad de ácido araquidónico, una grasa que aumenta los procesos inflamatorios del organismo.
Pero para despejar nuestras dudas, nada más práctico que preguntar a una experta en nutrición sobre el continuo debate que genera periódicamente el tema de los lácteos. Manuela Verdejo, de la Clínica Dalystetic, nos da su opinión.
El mejor consejo es emplear el sentido común y no modificar la dieta basándose en una información sensacionalista que, generalmente, es breve y no pone en el contexto real los hallazgos de las investigaciones realizadas.
Estoy segura que muchos de vosotros os habréis planteado alguna de las preguntas descritas en este post (ya os avanzo que sí, en mi consulta se han planteado) y más abajo encontraréis la respuesta según el estudio realizado por el Observatorio de
Las cardiopatías más comunes tienen que ver con la obstrucción de las arterias o venas, la alteración del ritmo cardiaco y la presión con la que viaja la sangre, o una lesión que afecta directamente al músculo.
Hace unos años la «comida rápida» (o comida basura) se estaba imponiendo como tendencia en la dieta de muchos, pero en los últimos tiempos se ha dado la vuelta a esta situación y se está apostando por un estilo de vida saludable que tiene como pilares el seguimiento de una dieta balanceada y la práctica de ejercicio.
La grasa corporal es totalmente necesaria para nuestro organismo pero el exceso se asocia a un estado inflamatorio general, producido por sustancias que libera la propia grasa y que favorecen la recuperación del peso perdido.
Actualmente se considera la grasa como un tejido con mucha actividad metabólica y como un órgano endocrino fundamental para el bienestar, capaz de regular el resto del cuerpo mediante la síntesis y la liberación de sustancias activas (leptina, adiponectina, citoquinas…) que actúan localmente y a distancia. Ejercen su acción biológica sobre distintos sistemas y regulan diversos procesos metabólicos, esencialmente en el hígado y musculo esquelético
Incorporar a nuestra dieta diaria los alimentos de temporada más adecuados a cada época del año es la mejor forma de garantizar que nuestro organismo reciba regularmente los saludables componentes que aportan unos productos que, justo en esos momentos, se encuentran en sus mejores condiciones de frescura, además de contribuir al mantenimiento de una agricultura sostenible y a la protección del medio ambiente.
Si se acompaña con agua, tiene la propiedad de aumentar de volumen en el estómago (produciendo la sensación de saciedad), ayudando a arrastrar las toxinas a nivel gástrico, estimulando el tránsito intestinal, ya que actúa como un laxante natural, sin producir cólicos, ni dolores abdominales típicos de los laxantes de origen farmacológico.

La sandía no es solo una fruta fresca para comer, enfriar e hidratar el cuerpo en verano. Según el ayuverda, es una fruta que se utiliza para equilibrar el pitta.