Unos glúteos bonitos pueden ser uno de los centros más atractivos de nuestro cuerpo, siempre y cuando se hayan trabajado para fortalecerlos y darles forma. Pero no solo deben cuidarse en verano y para preparar la operación bikini. Si se quieren lucir bonitos, la constancia durante todo el año es una de las claves para lucir figura.
Con el paso de los años, (sobre todo las mujeres) tenemos la tendencia de acumular grasa en esta zona de nuestro cuerpo, siendo esta área muy sensible de sufrir celulitis y exceso de acumulación de grasa.
Para modelar la parte trasera del cuerpo, nada mejor que dedicar de cinco a diez minutos diarios para trabajar y dar forma a la musculatura del glúteo. Un poco de ejercicio regular, acompañado con algo de dieta, intensificará los resultados.
Eliminar o evitar azúcares refinados, embutidos, productos salados y/o fritos y demás alimentos excesivamente grasos es el primer paso a seguir en cuanto a la dieta para evitar la temida celulitis o piel de naranja.
La alimentación debe ser lo más sana posible: verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, pescado, aceite de oliva (no frito), frutos secos (en cantidades pequeñas), etc.. Es aconsejable beber dos litros de agua al día, para ayudar a drenar y a eliminar las toxinas acumuladas en nuestro cuerpo.
En cuanto al ejercicio, uno de mis «musts» son las sentadillas o squats. Ya hablé de ellas hace tiempo, pero vale la pena volver a mencionarlas, ya que son el ejercicio más “completito” para conseguir unas piernas y glúteos “arrebatadores”…
Subir escaleras, correr, dar patadas o practicar kickboxing, body combat, spinning o aguagym, también os ayudarán a poner el trasero “en su sitio”.
Para las que no os apetezca ir al gimnasio, una tabla muy sencilla y efectiva que podéis realizar en casa es la siguiente (no os costará más de cinco o diez minutos diarios):
Ejercicio 1: Sentadillas…. (para “entrar en calor”)
A la hora de llevar a cabo una dieta, se corre el riesgo de no consumir alimentos indispensables para la salud. No debemos pensar únicamente en la palabra dieta como una alimentación que nos lleve a adelgazar, sino en la dieta como alimentación saludable a seguir en nuestra rutina alimentaria diaria.
Llevar una vida saludable es fundamental y se consigue con comida sana y baja en grasas saturadas, que nos lleve a una buena nutrición y bienestar. (Supongo que os suena muy bonito, pero quizá algo más complicado para ser llevado a la práctica… )
El motivo, según Ata Pouramini, (director de 
Las cardiopatías más comunes tienen que ver con la obstrucción de las arterias o venas, la alteración del ritmo cardiaco y la presión con la que viaja la sangre, o una lesión que afecta directamente al músculo.
Dos estudios publicados en dos prestigiosas revistas de neurología,
Las personas con sudoración excesiva y que pasan más tiempo en el agua, (niños jugando en la playa o piscina por ejemplo) son las más vulnerables. Los niños tienen los conductos del oído más pequeños, lo que facilita en ocasiones la retención del agua y su posterior infección el oído externo.
Los principales síntomas derivados de este tipo de otitis son: dolor, molestias al masticar o bostezar, picor, sensación de taponamiento, una leve pérdida de audición y percepción de humedad en el oído, a veces en forma de supuración. «En estos casos será preciso que el paciente acuda a la consulta del otorrinolaringólogo para que pueda establecer un diagnóstico y el tratamiento más adecuado», señala el doctor Manrique.
El uso de bastoncillos u otros objetos tampoco se aconseja porque pueden irritar la piel y hacer que la cera quede impactada en la parte más profunda del oído, desprotegiendo la zona, lo que complica aún más el problema. Además, también debe evitarse el rascado introduciendo determinados instrumentos en el conducto auditivo.
Con todos los estímulos “negativos o agresivos” que el cerebro puede llegar a recibir a diario, como el ruido (sí, la contaminación acústica de las ciudades, coches, motos, claxons, gritos, música, televisión, máquinas u obras en edificios y cales, etcétera), el estrés en el trabajo (o por estar sin él), los problemas personales (pareja, padres, hermanos) y familiares (hijos etcétera) , las malas noticias, y seguimos con los etcéteras…. no es de extrañar que en algún momento del día (o durante toda la jornada) nos podamos sentir súper estimulados y sobrecargados.