!Ay, la respiración! Supongo que si os pregunto si sabéis respirar correctamente, muchos de vosotros me diréis que sí. Respirar es eso, inhalar y exhalar o inspirar y expirar. Así de sencillo. ¿No?
Pues no. A veces, no sabemos o no podemos sacar todo el partido de cada miligramo de oxígeno que entra por nuestros pulmones.

Si intentamos respirar profundamente, la mayoría de nosotros notaremos que nuestra capacidad pulmonar está algo atrofiada, o adolece de muchos defectos… (Sí, yo me incluyo en el paquete, más ahora que estoy haciendo ejercicios para “re-aprender” a respirar en situaciones de fatiga, después de mi cirugía de pulmón). Es un tema que tengo muy “calentito”. Pero lo dejo para otro post…
Saber controlar la respiración (o aprender a respirar adecuadamente en cada ocasión) es una de las mejores maneras para mejorar la salud física (y mental), ya que permite incrementar el riego sanguíneo a diferentes partes del cuerpo, oxigenar más la sangre y controlar el ritmo cardiaco y el cerebro, mejorando así el estado de ánimo y salud en general.
Respiración intercostal, clavicular, abdominal, orgánica o completa son algunos de los diferentes tipos de respiración. Saber adecuar el proceso respiratorio en cada momento del entrenamiento y relajación, incrementará los beneficios tanto físicos como mentales.
La inspiración y la espiración deben hacerse a un ritmo adecuado para que éstas contribuyan a mejorar los resultados del objetivo que buscamos ya sean fisiológicos (aumentar la oxigenación de las células, mejorar la circulación sanguínea, corazón, estómago, etcétera) , favorecer la relajación y la concentración, o mejorar la salud de los pulmones (y como no…. para mejorar el rendimiento durante el entrenamiento físico.
Respirar bien es una garantía de fortalecer la vitalidad de nuestro cuerpo y nuestra mente favoreciendo la circulación y mejorando la salud en general.
Algunos de los defectos más comunes cuando respiramos suelen ser:
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