!Ay, la respiración! Supongo que si os pregunto si sabéis respirar correctamente, muchos de vosotros me diréis que sí. Respirar es eso, inhalar y exhalar o inspirar y expirar. Así de sencillo. ¿No?

Pues no. A veces, no sabemos o no podemos sacar todo el partido de cada miligramo de oxígeno que entra por nuestros pulmones.

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Si intentamos respirar profundamente, la mayoría de nosotros notaremos que nuestra capacidad pulmonar está algo atrofiada, o adolece de muchos defectos… (Sí, yo me incluyo en el paquete, más ahora que estoy haciendo ejercicios para “re-aprender” a respirar en situaciones de fatiga, después de mi cirugía de pulmón). Es un tema que tengo muy “calentito”. Pero lo dejo para otro post…

Saber controlar la respiración (o aprender a respirar adecuadamente en cada ocasión) es una de las mejores maneras para mejorar la salud física (y mental), ya que permite incrementar el riego sanguíneo a diferentes partes del cuerpo, oxigenar más la sangre y controlar el ritmo cardiaco y el cerebro, mejorando así el estado de ánimo y salud en general.

Respiración intercostal, clavicular, abdominal, orgánica o completa son algunos de los diferentes tipos de respiración. Saber adecuar el proceso respiratorio en cada momento del entrenamiento y relajación, incrementará los beneficios tanto físicos como mentales.

La inspiración y la espiración deben hacerse a un ritmo adecuado para que éstas contribuyan a mejorar los resultados del objetivo que buscamos ya sean fisiológicos (aumentar la oxigenación de las células, mejorar la circulación sanguínea, corazón, estómago, etcétera) , favorecer la relajación y la concentración, o mejorar la salud de los pulmones (y como no…. para mejorar el rendimiento durante el entrenamiento físico.

Respirar bien es una garantía de fortalecer la vitalidad de nuestro cuerpo y nuestra mente favoreciendo la circulación y mejorando la salud en general.

Algunos de los defectos más comunes cuando respiramos suelen ser:

Respiración intercostal escasa. O bien en  la respiración abdominal, apenas se baja el diafragma con los que el aire que entra en los pulmones es relativamente poco.

La inspiración y la espiración no se hace a un ritmo adecuado (esto puede valer a la hora de hacer ejercicio o en relajación).

La tensión y la falta de ejercicio nos provoca una respiración contenida, tensa, que no está ni relajada, ni natural.

Para ello, lo mejor es practicar algunos ejercicios de respiración. Si os apetece comenzar a practicar, os sugiero comenzar con este sencillo ejercicio que integra tres respiraciones (abdominal, costal y la respiración clavicular en una).

Nos sentamos en una silla o nos tumbamos en el suelo con la espalda muy recta. Ponemos las manos al lado de nuestras costillas (parte lateral externa).

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Vaciamos bien los pulmones con una profunda espiración (por la nariz).

Comenzamos a inspirar por la nariz muy lentamente, ya que nuestra inspiración cubrirá las tres fases de las anteriores respiraciones descritas.

Llenamos los pulmones con el descenso del diafragma (respiración abdominal) comenzando a notar como se comienzan a abrir nuestras manos por el movimiento de los pulmones.

Dilatamos las costillas y dejamos que entre lentamente todo el aire que podamos (respiración costal). En este punto nuestras manos ya están separadas.

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Y por último levantamos las clavículas (respiración clavicular), en un movimiento relajado. Todo este movimiento debe durar 6 segundos.

Intentamos aguantar el aire tres segundos y comenzamos a espirar lentamente, comenzando por el sentido inverso. (Clavícula, costado y por último abdomen) contando internamente hasta 12.

Este ejercicio debe hacerse despacio, relajada y silenciosamente... (Puede ayudarse de algún mudra como ohm. Pero cuando se esté más habituado).

Lo ideal sería practicar en un lugar tranquilo, y sin ruido, pero como siempre eso no es posible, podéis ir practicando este ejercicio a lo largo del día (en el trabajo, en casa, paseando, o en el cine).

Para los tiempos de respiración, los yogis aconsejan utilizar doble tiempo en la espiración, que lo que ha durado la inspiración de aire. Es decir, si inspiráis en 6 segundos, tenéis que retener el aire 3 segundos para seguidamente  comenzar una espiración muy lenta: 12 segundos. (6X3X12). Más adelante podéis probar 8 segundos (inhalar), 4 segundo (retener) y 16 segundos (exhalar) (8x4x16). Pero, ¡ojo! eso cuando ya tengáis cogido el ejercicio completo.

Para realizar este ejercicio básico de respiración lo único que se necesita son unos minutos diarios y un mínimo de atención y constancia.

¿Y vosotros? ¿Practicáis algún ejercicio de respiración a diario? ¿Cómo y dónde lo aprendisteis? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!!!

Besos desde mi blog!!

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