¿Qué es el silencio? ¿El silencio se puede escuchar? ¿O acaso oír? ¿Se puede tocar? ¿En qué consiste el silencio corporal? ¿Escuchar el silencio es lo mismo que MEDITAR? ¿A cúantos se les ha pasado esa idea en la cabeza? ¿O acaso se calma la mente cuando se duerme? ¿O tampoco?
El silencio no tiene nada que ver con la ausencia de ruido, está más relacionado con la concentración y la plena consciencia.
Según Kankyo Tannier, monja budista zen, (o monja budista 2.0) autora de La magia del silencio, nos muestra como aprender a oír de nuevo (sí aprender a OÍR), el espacio entre las palabras. Aprender a paladear de nuevo: el gusto de un instante, el sabor de un plato, la espuma de los días y el calor del fuego. Aprender a sentir de nuevo: el contacto de las manos, un corazón palpitante, el espacio que se abre y el tiempo que se detiene. En definitiva, resetear nuestros pensamientos y CALMAR LA MENTE en una manera activa y diferente.
Kankyo Tannier, practica el silencio desde hace varios años en una idílica cabaña en los bosques de Alsacia, en plena conexión con la naturaleza y los animales. Tannier parte de esa extraordinaria experiencia, y mediante su libro nos enseña a incorporar la magia del silencio (espiritual y físico) en nuestro día a día para ayudarnos a mejorar nuestro estado interior sin necesidad de cambiar nuestra vida.
A través de ejercicios sencillos y prácticos, este libro nos conducirá por la senda del silencio y de la felicidad en tres partes:
el silencio de palabras, para poder captar realmente lo que sucede a nuestro alrededor;
el silencio visual, para que nuestra mirada sepa prescindir de sobre información inútil,
y el silencio corporal, para aprender a escuchar lo que nuestro cuerpo nos dice.
En mi post me centraré sobre EL SILENCIO CORPORAL para desarrollar el tema con más profundidad. Veamos:
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