No me cansaré de repetir que los animales de compañía no son objetos que se compran, se cambian o se tiran (o abandonan) cuando ya no los queremos o ya no nos hacen gracia.

Todos los cachorritos cuando son pequeños suelen ser monísimos y apetecibles de tener en casa. ¿No os parecen acaso amorosos? Lo que algunas personas no piensan, es que un cachorrito, debe ser enseñado (sobre todo si es un perro), ya que tendrá que aprender a hacer el pipí y caca en la calle o lugar indicado en el parque, campo, jardín.. (pero antes algunas veces quizá lo hará sin querer en casa), morderá el sofá, la zapatilla o vaya usted a saber qué… ya que su joven dentadura necesitará fortalecerse (además del daño que pueden hacerle las encías, por lo que se entretiene royendo lo que encuentre…). Por no hablar del desorden que puede sufrir el hogar y el trabajo que nos dará la limpieza de sus cosas, darle de comer, beber, gastos de veterinario, etcétera…. Sí, no es algo tan sencillo.
Pero volviendo al tema de los regalos, antes de “regalar” un animal de compañía (ya ni se me ocurre pensar en comprarlo. No, por favor, eso no). Tened en cuenta que este animal, requerirá unos cuidados y necesidades (os he mostrado un ejemplo en el anterior párrafo) que deben atenderse como si fuera uno más en la familia. Si no pudiera ser, mejor ni pensar en ese regalo. Nunca. Los animales tienen su corazoncito y no se pueden devolver cuando ya no nos apetece tenerlos en casa. Realmente pensad en ello, porque ellos sufren.
Los Reyes Magos y Papá Noel, portadores de tantas ilusiones por estas fechas, se unen a Fundación Affinity, y yo me uno con todos ellos para promover la tenencia responsable y evitar los regalos de mascotas estas Navidades, para evitar, precisamente eso, el abandono de animales de compañía, pasadas las fiestas de Navidad…
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