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Así estaban mis «verduras» hace un mes…

¿Alguno de vosotros se ha animado a tener un “jardín comestible”? Yo sí!!!! Y por lo visto no soy la única. Los huertos urbanos cada vez están más de actualidad. No hace falta tener grandes conocimientos, ni disponer de un gran espacio en casa para tener que renunciar a cultivar en la ciudad.

¿Cada cúanto se deben regar las plantas? ¿Es mejor regarlas por la mañana o por la noche? ¿Es necesario algún fertilizante o abono especial? ¿Todas las plantas necesitan sol? ¿Por qúe se me están poniendo las hojas amarillas? Esta y cien mil respuestas más las he encontrado en JARDINERIA PARA DUMMIES,  de Silvia Burés.  Esta excelente guía está pensada para aquellos que no tienen idea de plantas (de interior, exterior y hasta huerto urbano), así como a los que ya tienen conocimientos sobre jardinería, pero quieren profundizar en la materia.

Por el momento, ahí van algunos consejos que quizá os serán de utilidad si os animáis a iniciaros en esta práctica tan agradecida:

1.- Para desarrollarse, las plantas necesitan el sol. Lo ideal es que el balcón esté orientado hacia el sur o el suroeste.  No importa si es un patio, una terraza, un jardín o incluso en la cocina o un balcón pequeño, lo importante es que las plantas gocen de un mínimo de 8 ó10 horas de sol (ó 4 de luz directa) para crecer fuertes.

2.-  Organizar bien el espacio: para ello podemos diseñar un plano teniendo en cuenta la superficie, la capacidad y la distribución: de esta manera, limitaremos el peso dependiendo de la resistencia del balcón para no sobrecargarlo o bien aprovecharemos el espacio verticalmente. También situaremos las plantas bajas delante de las altas para aprovechar al máximo las horas de sol, por ejemplo, la lechuga siempre en macetas por delante del recipiente de los tomates o las judías.

3.- Es básico elegir los recipientes adecuados. Buscad alguno de los contenedores diseñados para esta función. Son económicos, están realizados en polietileno con tratamiento anti UV, son muy resistentes y disponen de agujeros en el fondo para expulsar el exceso de agua.

4. –Sustratos apropiados. Cada planta o vegetal tiene sus necesidades. Apostaremos por lo natural, sustituyendo los abonos químicos por los de granja vegetales y orgánicos, ya que la calidad de la verdura será mejor y promovemos el reciclaje.

¿A qué mis verduras han crecido mucho?

Así están ahora….. ¿A qué han crecido mucho?

5. –El sistema de riego: Para facilitar las labores de riego es recomendable tener un grifo cerca. En caso de no disponer de una toma de agua cercana, tenemos la opción de colocar un depósito de 25 ó 50 litros pudiendo, incluso, reciclar el agua de la lluvia.

6. –La frecuencia y la cantidad de agua:  La frecuencia del riego irá en relación con la época del año: en verano, con el fuerte calor, convendrá hacerlo al menos una vez al día. No debemos regar el huerto cuando dé el sol de pleno, sino a primera hora y concentrándonos en la tierra, ya que con la reflejo del sol las hojas podrían quemarse. La cantidad de agua que utilicemos dependerá de la densidad de nuestro cultivo.

7. – Combinar cultivos de distintas especies, en pequeñas cantidades y escalando las cosechas, produciendo para el consumo propio, a no ser que tengáis pensado regalar (o vender) la producción. La variedad de verduras y hortalizas que podemos cultivar en estos contenedores es enorme: berenjenas, ajos, acelgas, cebollas, pepinos, lechugas, espinacas, tomates, etc. Lo mejor es combinar cultivos de distintas especies: hierbas aromáticas, hortalizas, frutas y verduras.

Captura de pantalla 2013-04-13 a la(s) 23.57.59No podéis imaginaros (o quizá sí) la ilusión que supone recoger la primera cosecha, aunque sean sólo cuatro hojitas para la ensalada!!

¿Y vosotros? ¿Se os ha pasado por la cabeza tener un huerto urbano? ¿O ya lo habéis probado sin éxito? ¿Y si lo volvéis a intentar? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!!!

Besos desde mi blog!!!!

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