El acto de comer puede convertirse en un placer en el que participan todos los sentidos, aunque no siempre ocurre así.
Para algunas personas, comer puede limitarse a una necesidad o satisfacción de suprimir el tormento de la sensación de hambre (o vacío en el estómago), o algunas veces, comer puede servir para intentar calmar algún tipo de ansiedad (hambre compulsiva).
En general, el acto de comer suele estimular los sentidos de la vista, tacto, oído, olfato y gusto, aumentando el placer de vivir. Recordad mi lema, (jejeje): Vivir bien es un placer!!!. En el momento en que una comida se prepara pensando en conseguir la satisfacción completa en todos los sentidos y se disfruta (comiendo, claro) en un entorno agradable en buena compañía, es cuando se experimenta el placer de la buena mesa.
Pero mirad como son las cosas, que esto no siempre ocurre así…. Se pueden adoptar diversas actitudes ante la comida:


