La montaña de Montserrat, ofrece, además de su vertiente religiosa y paisajística, aspectos gastronómicos que cabe destacar, entre ellos el pan de higos, la coca, el queso, la miel y muy especialmente el mató.

Montserrat, y más concretamente Monistrol, están ligados a este producto artesanal.

El mató, requesón en castellano, tiene una textura suave, ligeramente gelatinosa, con un sabor fresco y húmedo. Presenta un color blanco si es de vaca. Para obtenerlo de una manera casera se necesitan tan sólo dos ingredientes: leche de vaca y cuajo.

El mató, es un notable alimento proteico muy completo. Salvo la lactosa, contiene los mismos elementos que la leche: proteínas, grasas, vitaminas y sales minerales, sobre todo calcio y fósforo, en cantidades importantes. Es un alimento ideal para el crecimiento, la convalecencia y el embarazo. Gracias a su alto contenido en calcio, el requesón activa la osificación. Por sus vitaminas favorece la renovación de los tejidos orgánicos.

El mató o requesón es bien tolerado por toda clase de personas, incluso las que no soportan la leche, pudiéndose tomar cualquiera que sea la edad.

Es particularmente aconsejable para los niños y adolescentes por su elevado contenido en proteínas, calcio y vitaminas favorables al crecimiento. A los intelectuales, en caso de grandes esfuerzos psíquicos, y a los fatigados, en razón a su alto contenido en fósforo. A los diabéticos, por no contener azúcares. A las mujeres embarazadas y a las que lactan, así como a los trabajadores de fuerza y a los deportistas, por su riqueza en proteínas. A los enfermos de estómago sensible, por ser un alimento protector de este órgano, recomendable incluso en caso de úlcera. A los anémicos y a los tuberculosos, enfermos que suelen padecer carencia de calcio, y en las personas que quieran hacer régimen, debido a su bajo contenido en grasa. En definitiva, es bueno para todos….

Un postre típico catalán, es el mel i mató, y simplemente consiste en mezclar miel y mató. Ni más ni menos. Así de sencillo. Se puede poner la miel en «topping» (encima de un trozo de mató), o mezclar ambas (miel y mató) en la batidora con unas nueces, creando así una deliciosa «crema de requesón»…. Todo a gusto del consumidor y de las ganas e imaginación…..

Ya me explicaréis.

Besos desde mi blog.