El mejor momento del año para perder peso, es a principios de la primavera hasta finales del verano. En estas dos estaciones el cuerpo está más receptivo, abierto, flexible y predispuesto al cambio.

 La solución no son las dietas estrictas, sino reeducar nuestro concepto de alimentación.  Es conveniente evitar la comida prefabricada, los alimentos con grasa saturada,  la bollería, el chocolate, los helados, el azúcar (miel, mermeladas, etc.), el alcohol y el exceso de sal.

 Se deben comer alimentos de origen vegetal, tanto cereales, legumbres, proteínas vegetales y algas.

 Es preferible cenar pronto. Si cenamos demasiado tarde, la digestión en las horas de descanso afecta al hígado y a la vesícula biliar, pudiendo generar  insomnio, amaneciendo al día siguiente con un consecuente malestar, cansancio y malhumor generalizado.

 Si hacemos una buena merienda nutritiva, cuando llegue la hora de cenar, tendremos suficiente con una crema de verduras y alguna pieza de fruta.

Todo es empezar!!!  Como siempre digo: Hay que desayunar como un rey, comer como un
príncipe y cenar como un mendigo».

Besos desde mi blog!!!!