Con la llegada del buen tiempo, la exposición solar excesiva, o inadecuada, el sol y su irradiación es uno de los elementos que causa la aparición de lesiones en la piel, uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo, además de ser el más extenso, que pueden llegar a convertirse en un cáncer de piel. No quiero ser alarmista, pero es así.
El cáncer de piel sigue aumentando y en España ya se detectan casi seis mil casos nuevos de melanoma al año (el cáncer de piel más agresivo). Por no hablar del carcinoma, o la queratosis actínica la versión más light y benigna del cáncer de piel que afecta a muchas más personas de las que nos pensamos.
El chequeo de la piel, al menos una vez al año es vital para detectar lunares, manchas y verrugas que han aparecido de nuevo o han cambiado, o heriditas que no se curan y no paran de sangrar es la clave en la curación del cáncer de piel. Detectar el cáncer de piel a tiempo puede curarlo en el 90% de los casos.
¿Cuándo las manchas pueden ser cáncer de piel?
Las manchas son coloraciones oscuras o blancas que aparecen en la piel. Existen diferentes tipos de manchas según su origen:
léntigos solares (aparecen como consecuencia directa de la exposición solar)
melasmas (aparecen por un desencadenante de tipo hormonal) y
lunares (pueden ser de nacimiento o no).
En principio, este tipo de manchas no tienen por qué ser malignas, pero siempre deben ser examinadas por un dermatólogo, sobre todo si se trata de lesiones nuevas o han sufrido algún cambio de tamaño, forma, color o textura.
Los expertos de IDERMA recomiendan pensar en el método «ABCDE» que puede ayudar a recordar los signos de alarma que hay que tener en cuenta en las manchas:
Asimetría: el contorno de una mitad no es igual al otro
Bordes: los bordes son desiguales, borrosos o irregulares
Color: el color es diferente y puede incluir tonalidades negras, marrones o azuladas.
Diámetro: hay cambios en el tamaño, generalmente se vuelven más grandes.
Evolución: cualquier cambio en el lunar en las últimas semanas o meses
Ante cualquier de estos síntomas, es imprescindible acudir al dermatólogo, ya que puede deberse a un carcinoma o un melanoma, que es el tipo de cáncer de piel más grave.
Para evitar estos perjuicios del sol y disfrutar sólo de sus beneficios, el siguiente decálogo os puede ser de utilidad:
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