¿Cuántos de vosotros sabéis que es el kéfir? ¿O acaso creéis que es un yogur tradicional con otro nombre? Pues nada más lejos de la realidad.
El kéfir o yogur búlgaro o leche kefirada es un producto lácteo fermentado probiótico, igual que el yogur tradicional, sin embargo, yogur y kéfir no tienen nada que ver en cuanto a sabor ni en los fermentos que transforman la leche (normalmente de cabra, oveja o vaca).
El kéfir es uno de los productos lácteos más antiguos que se conocen, consumido durante miles de años, procedente del Cáucaso. Se cree que la palabra kéfir proviene del turco “kief” que significa agradable sensación o sentirse bien, para referirse a la agradable sensación experimentada cuando se ingiere, y que conlleva además la connotación de bendición a quién se regala. En siglo XIX se empezó a utilizar como remedio contra la tuberculosis, y en algunas culturas el kéfir se utiliza como un alimento “medicina”, gracias a sus múltiples propiedades benéficas.
¿Pero? ¿Qué es exactamente el kéfir?


