Un exceso de estrés, nerviosismo o ansiedad, la toma de antibióticos, o una alimentación inadecuada, como por ejemplo el consumo excesivo de proteínas animales y/o azúcares simples pueden ser algunos de los factores que pueden desequilibrar la flora intestinal (disbiosis), alterando nuestra función digestiva, afectando con ello nuestro estado nutricional y nuestro sistema inmune, pudiendo llegar a producir algunas enfermedades o patologías en la microbiota (flora intestinal u bacterias “amigas que viven en nuestro organismo”)
Todo este rollo puede parecer algo liante, pero resumiendo, significa que mantener un intestino sano es esencial para mantener la salud y para ello es preciso disponer de una buena microbiota o microflora intestinal.
Los desequilibrios de la flora intestinal (disbiosis) se pueden manifestar por diversos síntomas entre los que destacan: hinchazón abdominal, espasmos intestinales, estreñimiento crónico, diarreas, síndrome de colon irritable, migrañas, intolerancias y alergias alimentarias, entre otros problemas. Pero eso no es todo:
Los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium, son los géneros de bacterias que colonizan en mayor medida el tracto digestivo, es por eso que las cepas de estos dos géneros son las más utilizadas como probióticos, para colonizar y regenerar la microbiota intestinal humana, cuando por diversos motivos ésta se halla alterada.
La combinación con prebióticos fructooligosacáridos (FOS) asegura la implantación de los probióticos. (En otro post ya hablaré con más detalle de los prebióticos). Pero eso no es todo:
Tensiones musculares, insomnio, irritabilidad, depresión o alteraciones en la piel son algunas de las consecuencias que puede tener el estrés en nuestro cuerpo si no se pone remedio a tiempo. Cuando surge cualquier problema siempre hay dos opciones: luchar o huir. Y nuestro cuerpo no actúa diferente; ante una situación estresante se prepara para ello, con las consecuencias que esto conlleva.
Si los expertos dicen que hay que intentar tomarse la vida con calma, es por algo. El cuerpo humano es una máquina y, como todas, se desgasta con el tiempo y sufre en situaciones perjudiciales. El estrés es uno de los aspectos que más daño le hace, por eso hay que evitarlo a toda costa y tomar medidas de prevención antes de que sea demasiado tarde.
En todos los casos debe tomarse media hora antes de las comidas, y en cuanto a su dosificación, debéis consultar a un especialista de la salud o en la tienda donde vayáis a comprarlo, ya que cada marca puede tener unas concentraciones diferentes de producto.
Para que os situéis, aproximadamente, el cuerpo humano contiene alrededor de 40 mg de zinc por kilo, (cantidad nada despreciable), e interviene en el metabolismo de proteínas y ácidos nucleicos, estimula la actividad de aproximadamente 100 enzimas, colabora en el buen funcionamiento del sistema inmunitario, es necesario para la cicatrización de las heridas (el zinc es el encargado de controlar las enzimas que actúan y renuevan las células de nuestro cuerpo), interviene en las percepciones del gusto, olfato y hasta en la síntesis del ADN.
