La búsqueda de la felicidad constituye el elemento esencial del quehacer humano. !Todos (o casi) queremos ser y vivir felices! ¿O acaso no es verdad? En todo el mundo, las personas aspiran a vivir una vida feliz y plena, libre de temores y necesidades y en armonía con la naturaleza. (Y colorín colorado, este cuento se ha acabado).

Bromas a parte, miles de ensayos y libros hablan sobre la felicidad, sobre cuál es su camino y cómo conseguirla. Muchos de ellos intentan responder las preguntas que nos hemos realizado alguna vez: ¿El dinero trae la felicidad? ¿Qué es lo que me haría ser todavía más feliz? ¿La felicidad es hereditaria? ¿La felicidad está en los genes o es hereditaria? ¿Soy responsable de mi felicidad o bien es el entorno el que me induce a ello? ¿La suerte y la felicidad están unidas?
Para mí, la felicidad es un estado de ánimo a caballo entre satisfacción y alegría. La felicidad habita en nuestro interior. Ésta no debe considerarse como una meta, ¡sino como un estilo de vida en el que se intenta disfrutar de los pequeños (y grandes) momentos de alegría que nos da el día a día!, aunque no siempre es fácil. Pero intentando tomar una actitud positiva y luchadora ante las adversidades, cuando éstas logran superarse, el sentimiento de felicidad es todavía mayor.
Podríamos charlar largo y tendido sobre la felicidad, (quizá lo volvamos a hacer en un próximo post), pero mientras, me gustaría recordar unos consejos (en total son once) para “ser más felices” que nos brindó Adriana Lima, el popular ángel de Victoria Secret y cada vez más “sponsorizada” modelo, que compartió en sus redes sociales hace algunos años. Veamos:



Con su colección de garabatos se ha hecho un hueco en todo el mundo. “Con los garabatos no me preocupo de ser ordenada y pulcra: solo tengo que relajarme y dibujar lo primero que me viene a la cabeza”.




