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El Sol puede ser nuestro amigo, porque tomarlo en pequeñas dosis adecuadas es una fuente de beneficios para la salud al desencadenar un proceso que termina en la fabricación de vitamina D.

A su vez, la vitamina D fomenta la producción de calcio y de fosfatos, haciendo que huesos y dientes se fortalezcan. Sin la vitamina D, los huesos pueden llegar a ser débiles y frágiles, causando enfermedades.

Por otra parte la luz solar es un excelente antidepresivo, ya que ayuda a levantar y mejorar estado de ánimo, resultando imprescindible en la regulación de la secreción de hormonas y neurotransmisores.

Pero, siempre  debe protegerse la piel con una crema, gel o leche facial y corporal con una base fotoprotectora adecuada (mínimo con un factor de protección SPF 30 UVA/UVB y IR), renovando esta protección a menudo, ya que aunque parezca que el sol en primavera no pueda llegar a dañar la piel; nada más lejos de la realidad:  vuestra piel también puede quemarse. (Os lo cuento por experiencia propia).

Al no ser tan intenso como los rayos de verano, muchas veces nos exponemos durante más rato en las horas solares más fuertes, exponiéndonos a sufrir sus efectos nocivos sin darnos cuenta de ello.

Pero … puede ser nuestro enemigo si lo tomamos sin precauciones, porque de lo que no hay ninguna duda es que la exposición de la piel al sol sin filtro protector puede causar cáncer. Una exposición excesiva al sol produce daños en la piel y el envejecimiento y manchas en la misma. (Ya hablaré de ello en otro post).

Es importante saber que sus efectos nocivos son acumulativos. Aproximadamente el 80% del daño solar se produce en las personas antes de cumplir los 18 años de edad.

sol1Por este motivo, es importante que ya desde la más tierna infancia, protejamos a nuestros hijos de la intensidad de los rayos solares y evitemos su exposición directa al sol en las horas de mayor intensidad y siempre deben estar protegidos por una crema fotoprotectora adecuada a su tipo de piel.

Algunas de las medidas para tomar el sol de una manera saludable son:

Empezar a broncearse gradualmente y evitar siempre las horas de mayor intensidad (de 11 a 17 horas).

Aplicar media hora antes de la exposición solar, una crema fotoprotectora adecuada a cada tipo de piel, y repetir su aplicación periódicamente (después de bañarse en el agua o cada media hora en las horas punta de sol).

El agua y la arena reflejan y aumentan la intensidad solar por lo que es necesario también aumentar las medidas de protección adecuadamente.

Para evitar las insolaciones y dolores de cabeza producidos por el exceso de sol (no solamente ocurre en verano), es conveniente cubrirse la cabeza con una gorra o sombrero, y alguna prenda de algodón (mejor de color blanco) si fuese necesario.

Se debe beber mucha agua para estar siempre debidamente hidratados (el cuerpo necesita también hidratarse desde el interior). 

Es importante utilizar gafas solares y protector labial para proteger los ojos y labios de las posibles quemaduras, y evitar las arrugas periorbitales (del contorno de los ojos) y peribucales (del contorno de la boca).

sol2Se puede disfrutar del sol, pero evitando riesgos!!! ¿Y vosotros? ¿Habéis empezado a tomar baños de sol? ¿Con la debida protección solar? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!!!

Besos desde mi blog!!!

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